Coger una Moto Guzzi V7 y pensar en darle un aire de carreras tras dotarla de un carenado completo no suele ser lo habitual. Pero los preparadores parisinos de 4H10 tenían claro que querían evocar la época de las carreras de resistencia de los años 70 aunque en sus manos tuviesen un modelo actual.
En esta preparación, el carenado lo es todo y su adaptación a la Moto Guzzi no debió de ser nada fácil. Para ello se utilizó el de una 250, fabricando soportes y araña a medida. Además se tuvieron que hacer sendos agujeros en el lateral para dar cabida a los dos cilindros y, al mismo tiempo, garantizar una buena refrigeración.
No fueron los únicos agujeros que tuvieron que hacer ya que se tuvo que perforar de nuevo el lateral derecho para poder hacer hueco al escape antes de que este se junte con el colector del otro cilindro y discurran juntos hasta la salida tipo Scrambler y firmada por Arrow que se sitúa de forma elevada también en la parte derecha.
El frontal queda completamente definido por los sendos faros S.E.V. Marchal, que en tono amarillo nos transportan directamente al siglo pasado. Detrás el trabajo para fabricar el asiento monoposto también ha sido grande, con un subchasis y un colín fabricado en aluminio. De formas muy angulosas, oculta las luces tras un rejilla metálica.
Además de instalar sendos semimanillares y nuevos estribos retrasados, no se ha tocado aparentemente nada de la parte de ciclo, dejando de serie tanto las suspensiones como los frenos y las llantas. De esta forma, tal y como comentaban John & Nico de 4H10, la moto se puede dejar en un precio razonable a pesar de tener una estética completamente diferente a la de la Moto Guzzi V7 de la que deriva.









