Que cualquier guerra nunca debería producirse y que sus consecuencias son siempre devastadoras queda claro, pero no lo es menos la capacidad productiva y la escalada tecnológica aplicada en esos cruentos periodos. 75 años después, la IIGM sigue siendo digna de estudio y, si bien, los barcos, tanques y aviones protagonizaron las batallas más importantes, las motocicletas también pusieron su granito de arena como herramienta de trabajo en la contienda.
Hace tiempo os enseñamos NSU Kettenkrad alemana, el resultado de fusionar una moto y un tanque, y ahora le toca el turno a otro artefacto monoplaza con oruga en el tren delantero y motor encima del manillar. En muchos casos su concepción se quedó en fase de prototipo, como es este caso. Adrien Mercier fue un inventor suizo que construía ciclomotores de pequeña cilindrada en Francia. Durante la década de 1930, cuando la guerra ya parecía inevitable, Mercier comenzó a trabajar en su propia versión de una motocicleta con rodamiento de tanque. El resultado se llamó Chenille, que en francés significa oruga.
En la horquilla de la Mercier está “todo el turrón”: conjunto motor-transmisión con refrigeración por ventilador unido a una oruga de 15 cm de ancho. El propulsor es un JAP británico (habitual en las carreras de Speedway clásico) OVH de 350 cc y 10 CV a 3.000 rpm con cambio de 3 velocidades. El resto de la “moto” es más convencional: depósito de gasolina central, subchasis tubular alargado con parrilla para carga y pequeña rueda de apoyo. La amortiguación queda reducida a un doble muelle bajo el asiento.
El ejército francés probó la Chenille en 1937. Alcanzaba los 65 km/h, casi tan rápida como el Kettenrad, y subía pendientes del 45% pero su manejabilidad a baja velocidad y la dificultad de mover el tren delantero fueron decisivas para descartar el proyecto: sólo se construyeron 5 unidades.



