Jorge Lorenzo no ha tenido ni un minuto de descanso tras ganar el Mundial de MotoGP. Una vez finalizadas las dos jornadas de entrenamiento en Valencia, se trasladó a Madrid para cumplir una serie de compromisos, entre ellos, recibir la Medalla de Oro al Mérito Deportivo. Iñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación, Cultura y Deporte, le recibió en la sede del Ministerio y le hizo entrega del premio, que Lorenzo agradeció.
Por la tarde se desplazó a Palma de Mallorca, donde iba a ser recibido por el Gobierno Balear y homenajeado por sus paisanos. Lorenzo iba a encabezar una caravana motociclista, pilotando una Yamaha R1 convenientemente preparada para el evento. Pero justo cuando estaba a punto de arrancar se produjo una avería en la moto: se rompió el radiador y soltó agua hirviendo sobre la pierna izquierda de Lorenzo, produciéndole una quemadura.
Tras unos momentos de confusión, Lorenzo fue atendido por los médicos y siguió adelante con el programa previsto, aunque hizo el recorrido en un autobús turístico. “Si he corrido con una clavícula rota, puedo aguantar una quemadura”, dijo.
Lorenzo, con una evidente cojera, cumplió con todo el plan previsto. Llegó al Consolat del Mar, sede del Gobierno Balear, donde fue recibido por la presidenta Francina Armengol, y posteriormente saludó desde el balcón de la sede gubernamental a los cientos de aficionados que acudieron a rendirle homenaje.





