El “chico de la sonrisa del millón de dólares”, como bien le definió Randy Mamola en el pasado GP de Catalunya, siempre da que hablar. El piloto más joven de la historia en ganar un mundial en la categoría reina del motociclismo de velocidad se ha ganado el beneplácito de aficionados, prensa y especialistas de las dos ruedas, tanto por su personalidad arrolladora y espontánea como por su sobrado talento al manillar de una moto de competición. Y es que las diferencias respecto al resto de la parrilla mundialista también se marcan fuera de los circuitos.
Si Márquez gana la semana que viene el GP de Indianápolis (10ª victoria consecutiva) podría acercarse peligrosamente al récord histórico de victorias consecutivas en una temporada en la categoría reina que todavía posee el italiano Giacomo Agostini con la MV Agusta 500 desde 1972 (pleno del año con 11 triunfos).
Al margen de sus excelentes actuaciones deportivas, su última entrevista reveló ser más “humano” de lo que sus actuaciones cada fin de semana de carreras nos tienen acostumbrados:
«Sufro mucho en el mar, hasta tal punto que no puedo meter el pie en una barca: en cuanto empieza a moverse me entra vértigo. Ni siquiera soy capaz de controlar la PlayStation y me enfado porque mi hermano siempre me gana… es un juego de motocross donde Pedrosa me mete un segundo y medio».
«Respecto a las chicas… prefiero las motos: me gustan todas y nunca he oído una queja».
«Mi objetivo a principio de temporada era ganar en Austin y Le Mans, dos circuitos que me gustan mucho, pero realmente no pensaba ganar nueve carreras seguidas. La mejor manera de atacar a los rivales es con resultados y no en las ruedas de prensa. La mentalidad en la moto es muy importante: si te sientes el más fuerte todo es más fácil».
«Estoy mejorando cada vez que salgo a pista. El año pasado pensé que había llegado a mi límite, pero ahora soy aún más fuerte. Me ayuda el hecho de que Honda se está adaptando poco a poco a mi estilo de pilotaje».
«Valentino, Doohan, Agostini, Nieto, Spencer y muchos otros campeones me han felicitado y me gustó mucho, pero esto también implica más presión sobre mí. De todos modos, si me han dicho lo que me han dicho debe ser por algo y eso me da más confianza».
Respecto al posible desafío de emular a Freddie Spencer como el último piloto que luchó (y ganó) dos títulos en la misma temporada (1985) dijo: «Nada es imposible, ¿por qué no?».








