Una de las grandes atracciones del BMW Riders siempre han sido las rutas organizadas y en la edición de este año, con el sol como mejor compañía, no iba a ser menos. El emplazamiento de la concentración, en plena estación de Formigal, permite descubrir desde el inicio de cualquier ruta bucólicos paisajes de montaña, que tan acostumbrados estamos a ver con el blanco habitual del manto de nieve.
Definir con palabras esta ruta se antoja complicado por la cantidad de detalles en los que fijarse, por lo que os invitamos a que la hagáis en cuanto sea posible. Este itinerario es de un nivel intermedio, con zonas un poco más técnicas en el camino de ida hacia Lourdes pero perfectamente asequible para hacerlo con cualquier moto de media o alta cilindrada. En nuestro caso, pudimos disfrutar del paseo con una BMW K 1600 GTL Exclusive cedida por BMW Motorrad España para la ocasión.
A pesar de sus 2 metros y medio de largo cogíamos las curvas con bastante alegría junto con las otras 50 ó 60 motos con las que salimos, y no sólo BMW’s.
La ruta hacia Lourdes
Los primeros kilómetros nos llevaron rápidamente a Francia puesto que la estación de Formigal dista sólo 13 km de la frontera. A partir de aquí, olvídate de la conexión de datos de tu móvil, sólo tú, tu moto y la carretera. Curva tras curva continuamos nuestro itinerario pasando por el Lac de Fabrèges y sus increíbles vistas, con casas en la orilla del lago, la central hidroeléctrica y varios pueblos de montaña hasta llegar a la primera bifurcación que nos llevaría hasta Eaux-Bones. Fue en esta primera parada cuando fuimos verdaderamente conscientes de la magnitud de la ruta, no por kilómetros, sino por número de motos.
A partir de aquí comenzaría la ascensión por tramos más divertidos y complicados, sin ningún tipo de protección para evitar que te despeñes, pero con unas vistas asombrosas para llegar a Col d’Aubisque a una altitud de 1.700 m. Es en este lugar donde de verdad puedes disfrutar de un paisaje increíble, rodeado de montañas, entre nubes y con muchas muchas motos. La nota curiosa, además de juntarte en medio de la nada con más de 100 motos, es que entre todos nosotros campaban a sus anchas varios caballos dejándose querer.
Tras un rato para estirar las piernas y hacer fotos comenzamos la bajada entre las montañas en dirección a Arrens-Marsous y Argelès-Gazost, los últimos pueblos de pirineos antes de coger la autovía dirección a Lourdes. Aquí, el ritmo del grupo subió considerablemente, ya que tienes todo un tramo de unos 10 km en línea recta.
Una vez llegados a Lourdes, la visita obligada es la basílica y “La Groutte” donde ver a la famosa Virgen de Lourdes. He de confesaros que más allá de la curiosidad del monumento y la grandiosidad de la construcción, de gran interés cultural y religioso, prefiero quedarme con todo el camino que habíamos recorrido hasta el momento. Cuestión de gustos.
Esta sería la parada “ecuador” de la ruta y a partir de aquí, la vuelta se antojaba mucho más rápida por carreteras menos reviradas pero para nada aburridas. En dirección Pau seguimos disfrutando de paisajes espectaculares, de hecho, si algunas vez habéis estado o visto el TT de la Isla de Man, esta zona guarda cierto parecido con la zona de la montaña. Amplias carreteras con curvas suaves rodeadas de campo, plantaciones y vegetación. Una auténtica pasada.
La vuelta a Formigal
El único problema es que llegado a este punto… nos perdimos del grupo. Adelantamos un autocar y cuando nos quisimos dar cuenta ya no había ni una sola moto delante, y sólo dos que nos seguían. Nos habíamos pasado el desvío que nos dirigía hacia Asson, aunque no supimos en qué punto nos habíamos perdido hasta que comenzamos a escribir este reportaje y analizar la ruta paso a paso.
Recorrimos unos cuantos kilómetros antes de pararnos a preguntar. Estábamos absolutamente perdidos. Sin GPS y sin mapa éramos incapaces de encontrar el camino de vuelta adecuado. Menos mal que varios lugareños nos fueron indicando la dirección hacia la que teníamos que dirigirnos.
Aun así, seguíamos sin saber exactamente donde nos encontrábamos. Nos habíamos dirigido demasiado hacia el noroeste y nos desorientamos por completo. Tampoco ayudaba mucho el papel que teníamos con los datos de la ruta en el que de manera escueta se señalaba únicamente los desvíos que había que coger, pero si te salías de dicho itinerario… lo llevabas claro.
Ya desesperados, sin saber hacia dónde dirigirnos y aún con algo de gasolina gracias al enorme tanque de la GTL, decidimos pararnos en una glorieta, quitarnos el casco y tomar aire para pensar. Sin embargo nuestra fortuna no fue nuestra lucidez mental sino un motorista con su mítica África Twin que pasaba por allí y que, con un simple gesto nuestro, se paró para ayudarnos:
- «¿Hola qué tal?».
- «Hola».
- «Ah! Qué bien! ¿Hablas español?».
- «NO (nuestras caras volvieron a palidecer)».
- «Emmm, bueno, mira…. (le enseñamos nuestra arrugada hoja de indicaciones), vamos a Formigal».
- «Ahhhh! Formigal! Yo, tabaco».
- «¿Cómo?». (con cara de: este no nos entiende nada).
- «Yo, tabaco, Formigal».
Le falto añadir “HAU, yo gran jefe indio”, pero nos bastó para entender, o eso es lo que quisimos pensar, que bajaba a comprar tabaco a Formigal. Y así fue. Nuestro salvador fue un francés que nos recordó a los cómics de Joe Bar y que nos llevó con la lengua fuera detrás de él por carreteras francesas hasta que vimos un cartel que parecía una ilusión: “Espagne”. Creo que fue el momento más alegre de la ruta.
Habíamos llegado, sin saber cómo, a Bruges-Capbis-Mifaget. Nos habíamos saltado un buen trozo de la ruta pero afortunadamente estábamos en la senda correcta. Desde ahí ya era fácil llegar a Louvie-Jouzon, Laruns, y retomar la primera carretera que cogimos para salir de España por Col de Portalet. Cuando llegamos de vuelta al BMW Riders en Formigal nos vimos “obligados” a tomarnos una cerveza… (a vuestra salud) para calmar los ánimos. Ya habiamos tenido suficiente moto por un día.
En conclusión, y a pesar de todo, es una ruta absolutamente aconsejable, fácil y difícil perderse, aunque ya veis que no es imposible no imposible. Así que si os animáis a hacerla os damos tres consejos básicos: llevad el mapa de toda la vida y olvidaros de la tecnología porque ese nunca falla; llenad el depósito lo máximo posible porque nunca sabréis donde vais a poder repostar de nuevo y quizá no estaría de más saber algo más de francés que “bon jour”.
El mapa de la ruta
Aquí os dejamos el mapa completo de la ruta desde Formigal a Lourdes y vuelta. Toda una experiencia que os aconsejamos disfrutar.







