El pasado sábado 22 de junio tuvo lugar la final de Motoball, la cual enfrentó a Alemania y a Rusia para ver quien se convertiría en la selección ganadora de este particular deporte en el que se junta el fútbol y las motos. Si lo pensamos bien, es como jugar al polo pero cambiando el caballo por unos cuantos caballos más.
Rusia es toda una superpotencia en un deporte casi desconocido en España. No en vano venció a Alemania por 5 a 7 y, con ello, se llevó lo que es su 24º título de la especialidad. Vamos, que no lleva jugando a esto desde hace dos días…
Aquí podéis ver un pequeño resumen de la final:
Para los que no lo conozcan, el Motoball se practica en un campo de fútbol asfaltado (aunque antiguamente era de hierba) en cuatro tiempos de 25 minutos. Por cada equipo hay un total de cinco jugadores sobre motos más un portero que, como en el fútbol convencional, cubre la portería aunque utiliza casco por lo que pueda pasar.
Las motos son, como máximo de 250 cc y su puesta a punto es muy similar a la utilizada en carreras de dirt track. Cuentan con protecciones adicionales en los frenos o en la conona trasera para evitar que, de forma accidental, otro jugador pueda verse atrapado el pie en la transmisión o se corte con el freno de disco.
Lógicamente el balón no es convencional sino que se trata de una pelota sobredimensionada. Y lejos de lo que podría parecer, es un deporte bastante peligroso si tenemos en cuenta que tenemos a 10 tipos en moto que se ponen hasta a 65 km/h por lo que es habitual golpes que dejan a mas de uno noqueado así como fracturas de muñecas, brazos y clavículas. En este enlace podéis ampliar información.
Y sí, el invento es británico, como no podría ser de otra forma…



