Márquez ya es Campeón, el más joven de la historia con siete títulos y 25 años, y lo demás parece importar menos. Pero el sábado con Dovizioso en pole y él sexto, al final de la segunda fila, las cosas pintaban menos bien. En realidad no era así: la caída del sábado al final del FP4 fue inoportuna porque Marc rompió la moto que había estado poniendo a punto para la carrera, y que le hacía el único con ritmo al nivel del de la Ducati de Dovi, favorito a priori. Al salir a la Q2 con una sola moto, además la “mala”, bastante hizo con alcanzar esa sexta plaza. Él y su equipo sabían qué potencial tenían y lo confirmaron el domingo en el WarmUp con la moto “buena” reparada.
Había que salir bien, y se consiguió: en el primer paso por meta Marc ya estaba pegado al previsible líder, Dovizioso. Tener a Crutchlow detrás, incluso llegando a pasar a Marc, no estaba seguramente en el guión, pero Marc improvisa bien. Aunque Motegi no castiga mucho los neumáticos, tal vez una clave fue la decisión del de Ducati de correr con uno blando delante cuando los demás salían casi todos con el medio. Rodando delante (con aire fresco) y al ritmo que él decide imponer, Dovizioso estuvo cómodo mandando. Como últimamente y como observó después Crutchlow, Andrea no rueda siempre a fondo sino que da unas vueltas rápido y otras más tranquilo: no sabemos si para dejar descansar los neumáticos, por tema de consumo, o para que se acercaran al tercio de cabeza más pilotos y meter a Marc en apuros.
Pero Marc lo tenía claro: la Ducati no “volaba” de forma inalcanzable y él atacaría, pero no en la última vuelta para evitar riesgos sino antes porque se veía capaz de dejar atrás a su rival. Dicho y hecho: sea porque la falta de aire fresco recalentó ese neumático delantero del italiano, o porque sencillamente ya no podía seguir el ritmo final del renovado Campeón, Dovizioso se cayó intentándolo. Por detrás, un brillante Crutchlow pudo resistir el ataque de un excelente Rins, y la Suzuki volvió a subir al podio. Valentino Rossi fue la mejor Yamaha delante de los jefes, y sólo pudo mantener el ritmo de la cabeza en las vueltas iniciales. Detrás suyo, un bravo Alvaro Bautista terminaba como primera Ducati, y le veremos vestido de rojo y blanco en Phillip Island sobre la moto del todavía convaleciente Jorge Lorenzo.
Moto2: Por 0’02 bares…
La carrera de Moto2 estuvo emocionante por ver al joven francés Quartararo plantar batalla, y ganar, al “todopoderoso” Pecco Bagnaia que está dominando la categoría este año. Fabio ya lo hizo en Montmeló, y de nuevo aquí rodó delante y no se dejó amedrentar cuando el italiano se le pegó en las últimas vueltas. Ganó, subió al podio, lo celebró… hasta que a las pocas horas la inspección técnica daba un resultado desolador. Por muy poco, 0’02 bares exactamente (dicen), su neumático trasero Dunlop estaba fuera del límite de presión del reglamento. Ya hubo mucha polémica con esto y por eso ahora llevan medidores: se inspecciona que nadie ruede con demasiado poca presión buscando agarre extra a costa de exponerse a otros problemas.
No creo que nadie piense que esa mínima diferencia fue clave en la victoria del francés. Ni el propio Bagnaia que sí afirmó no haber podido presentar más batalla en las vueltas finales precisamente por falta de tracción. Pero… el reglamento es como es. Más bien parece que el chasis Speed Up se adaptó mejor a Motegi que los KTM o Kalex. Al salir Quartararo, Bagnaia se lleva los 25 puntos y Oliveira los del tercero del podio, pero Bagnaia se va a Australia con 35 puntos de ventaja: si allí y en Malasia gestiona bien esa ventaja, llegará a Valencia ya campeón.
Moto3: Bezzecchi acierta y Martín falla
Esta vez no podemos hablar de “suerte” en Moto3: ni porque le faltara a Jorge Martín, que sí ha pasado antes, ni por que le sonriera al madrileño, que también. En Motegi Martín se enfrentó con su Honda a una horda de rápidas KTM con la única “ayuda” de Dalla Porta, que en realidad iba a lo suyo y a quien alegró la victoria de su amigo Marco…
Jorge estuvo haciendo una gran carrera, aguantando entre los tres, como mucho cinco, primeros todas las vueltas, jugándosela en ocasiones mucho quizás para mantener despiertos a los aficionados españoles que estuvieran viéndole en directo. Pero de repente llegó el fallo, un fallo “no forzado” (es un decir cuando se rueda al límite en un GP) que nos recordó al de Montmeló cuando se cayó siendo líder destacado. Aquí no era líder, seguía entre los italianos y sus KTM, pero un ligero despiste y una trazada algo abierta le pasó una cara factura. Su “cero” se agravó cuando al final Bezzecchi supo encarar los últimos metros de GP para llevarse la victoria en uno de los podios más justos de la historia, pues apenas 42 milésimas separaron a los tres primeros: él, Dalla Porta y Darryn Binder, que era quien se creía ganador instantes antes. Ahora un solitario punto mantiene a Martín líder, así que los tres últimos GP del año serán una final de infarto.












