El mundo de los simuladores y los videojuegos siempre ha estado más enfocado a los coches que a las motos. Eso es una realidad que nos lleva, primero, a contar con grandes títulos de cuatro ruedas que son tan fieles en físicas y comportamientos, que algunos equipos de F2 y F3 los utilizan para testar sus coches, aunque sin tener la tecnología tan avanzada que tienen los simuladores de F1.
Mientras, la física mucho más compleja de una moto hace que los videojuegos sobre ellas siempre hayan ido un paso por detrás. Pero no solo eso: es que montar un simulador de coche en casa sin fuerzas G de aceleración es relativamente sencillo y económico, al menos en un punto de partida.
Pero con las motos la cosa se complica también en ese punto. Porque al hecho de que replicar el comportamiento de una moto es mucho más complicado, tenemos que sumar que un simulador de motos es casi inasequible.

Solamente hay que ver las opciones que tenemos en el mercado, que están destinadas al negocio y no al usuario. Es más, ¿recuerdas el mítico GP500 de los recreativos? Pues las pocas unidades que hay disponibles de esa máquina de hace 30 años y que desarrolló Bandai junto con Namco arrancan casi en los 3.000 euros y no es que proporcionasen, ni de lejos, las sensaciones que se espera de un simulador.
Moza Racing da un paso en firme para tener algo parecido a un simulador de motos en casa
Ahora, con todo el mundo gaming y de los simuladores viviendo su época dorada, Moza Racing se ha lanzado a la piscina con un simulador de moto para casa. Es cierto que, al menos por el momento, solamente se trata del manillar que simula, además, al de una MotoGP al contar con licencia y podrá usarse con MotoGP 2026. Pero sin duda es un primer paso.
Mientras que en los coches tienen sus cockpits de simracing y también en los aviones, para las motos no está creada por ahora el resto de la plataforma. Solamente el manillar que, según parece, se podrá conectar a las bases del fabricante para obtener sensaciones y aprovechar el “forcefeedback” que ofrecen los volante de coches.

Eso sí, cuenta con diferentes detalles interesantes. El conjunto está fabricado en aleación de magnesio de alta resistencia e incorpora botones e iluminación RGB, además de mandos de freno y embrague con sensores de efecto Hall para ofrecer una respuesta más precisa. Tanto la maneta de freno como los puños pueden sustituirse por componentes compatibles de una moto real y el sistema admite también el Moza CM2 Digital Dashboard, además de pantallas DIY compatibles.
La gran clave está en que este manillar puede trabajar con toda la gama de bases de Moza, aprovechando así el force feedback para reproducir reacciones en la dirección y permitir incluso el contramanillar, algo que puede marcar una diferencia importante frente a jugar con un mando convencional, o adaptar un volante de coche.
La mala noticia es que, al menos por ahora, no conocemos el precio con el que llegará al mercado ni, tampoco, el momento en que estará disponible. Para eso tendremos que esperar un poquito más.








