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Las 2.000 rpm donde habita el «éxtasis 2T»

Un "todo o nada" difícilmente explicable con palabras

Las motos 2T poseen un sinfín de particularidades fruto de su diseño técnico. Sin duda la manera tan singular en la que entregan la potencia es una de ellas. En apenas 2.000 rpm tenemos a nuestra disposición todo el potencial que son capaces de ofrecernos, una forma poco convencional de funcionamiento a la que solo uno pocos elegidos logran adaptarse.

Vivimos en un tiempo donde, inexplicablemente, en los últimos años se ha gestado una legión de seguidores y amantes de las motos 2T. Algunos de ellos, que ya peinan canas, conocieron de primera mano en su momento el éxtasis que suponía llevar una 2T al límite.

Otros, en cambio, se han ido agregando por pura afición a este selecto club. En cualquier caso todos somos conscientes de que, pilotar una motocicleta impulsada por este tipo de configuración mecánica, se ha convertido en noble arte donde, en apenas 2.000 rpm, se condensa el 100% de todo su potencial.

Las 2.000 rpm donde habita el "éxtasis 2T"

Del todo a la nada en solo 2.000 vueltas

Esta pequeña reflexión personal se me vino a la cabeza al visualizar por enésima vez el video donde una icónica Suzuki RGV250, engalanada con los míticos colores PEPSI, y su aguerrido piloto, nos ofrecen toda una cátedra de lo que es rodar en Nürburgring a “puño sentado”. Pocas son las veces en las que su protagonista se queda con el motor fuera de la zona buena a lo largo de los algo más de 8 minutos que dura el video.

De hecho, las ocasiones en las que se ve en esta situación es fruto de la inoperancia de otros aficionados que en ese momento también ruedan en el mítico trazado germano a los mandos de sus automóviles. El quid de la cuestión aquí es deleitarse con la habilidad del piloto para mantener el cuentavueltas siempre entre las 9 y las 11 mil rpm aproximadamente. Es en ese rango de giro donde logra extraer el máximo potencial de la GIXXER 2T, convirtiéndola en una verdadera herramienta dentro de la pista.

Sus apenas 60 CV de potencia y poco más de 200 km/h de velocidad punta, son suficientes para recorrer los poco más de 20 km que tiene el trazado alemán disfrutando al máximo entre curva y curva. Eso sí, siempre atento al tacómetro y sin dejar que la aguja caiga por debajo del régimen de giro adecuado. En definitiva haciendo gala de una técnica de pilotaje única dentro del mundo de las dos ruedas e incomparable por sensaciones, que no prestaciones.

No aptas para comodones

Si llevas tiempo pensando en comprar una 2T te sugiero que, de poder, pruebes una antes de “tirarte al ruedo”. La mayoría de aficionados que, dejándose llevar por el romanticismo y una estampa icónica, terminan comprando una motocicleta de dos tiempos “Old School”, suelen arrepentirse a las primeras de cambios al comprobar el funcionamiento que estas tienen una vez te pones en modo ataque.

Todo su potencial se resume en aproximadamente las ya citadas 2.000 rpm. Por debajo de esa barrera sueles quedarte en tierra de nadie y tocará bajar uno o dos hierros para volver al régimen óptimo de giro. Es por ello que el pilotaje de una 2T no está hecho para comodones que precisan disponer de par desde cualquier parte del cuentavueltas. Para disfrutar de esa dinámica de pilotaje hay multitud de modelos con los que dar en el clavo.

Las 2.000 rpm donde habita el "éxtasis 2T"

Sin embargo en ninguno de ellos podrás disfrutar de esas sinergias que se producen cuando abres el mango del gas al máximo y notas ese tirón tan característico al llegar al régimen indicado en el que empieza la fiesta. En apenas 2.000 rpm se habrá acabado todo pero, mientras eso ocurre, un sinfín de sensaciones te atraviesan de arriba abajo siendo consciente de que estas pilotando una máquina fuera de lo común:

Vibraciones por un tubo, un sonido estridente y adictivo, así como el característico olor a aceite quemado, son parte de esa eclosión sensorial que se suele dar encima de una 2T cuando decides exprimir todo su potencial. Ni que decir de la ligereza y agilidad que las caracteriza, características vitales para ofrecer una experiencia de conducción muy especial y singular a partes iguales.

Las 2.000 rpm donde habita el "éxtasis 2T"

Recuerda: Sensaciones, que no prestaciones

Esto es importante recalcarlo: en casi ninguna 2T lograrás unas prestaciones de infarto, no al menos en las referidas a velocidad punta o recuperaciones. A excepción de aquellas míticas 400 cc y 500 cc de finales de los años ochenta del pasado siglo, máquinas con casi 100 CV de potencia, el resto no brillan precisamente por ser las más veloces del lugar. Pero eso debe darte igual. Te lo dice uno que, de vez en cuando se pega rutas de más de 100 kilómetros disfrutando de las virtudes que le regala su humilde TZR80RR.

La prueba más evidente de lo bien que puedes llegar a pasártelo en estos casos, es la sonrisa que se pinta en la cara debajo del casco cuando, en una carretera secundaria de curvas, te pegas un buen rato trazando como los ángeles a ritmos legales de la vía. Eso sí, en mi caso, soy consciente de que siempre hay que tener la aguja por encima de las 8.000 vueltas y que justo al sobrepasar las 10 mil vueltas, se acabó lo que se daba.

Las 2.000 rpm donde habita el "éxtasis 2T"

Conclusión:

2.000 rpm pueden parecer mucho o poco según el criterio de cada uno pero sobre todo del lugar donde tenga puestas tus posaderas en el momento de disfrutar de ese exiguo ratio de revoluciones. Una motocicleta 2T se caracteriza precisamente por ese funcionamiento del “todo o nada”, una singular frontera situada en la parte alta del cuentavueltas y que muy pocos son capaces de dominar de manera eficiente. La pregunta es, ¿eres uno de ellos?… Os leo en los comentarios ¡Gracias!

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Jorge R. Guerrero
Jorge R. Guerrero
Jorge R. Guerrero es redactor del motor desde hace 10 años, abordando contenidos de actualidad y temas clave del sector. Su objetivo, con más de 25 años de experiencia en el mundo de las dos ruedas, es ofrecer información clara, ordenada y útil, ayudando al lector a mantenerse al día y a comprender mejor el segmento de la moto en todas sus vertientes. Amante de todo aquello que huela a “Old School”, disfruta cada segundo sabiéndose un Petrolhead empedernido.

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