Si con algo tengo que quedarme con este Gran Premio de Aragón 2011 es sin duda con la carrera de Moto2. No importa que Marc al final no gane el campeonato: hoy ha rubricado de pleno que es el líder de la categoría, más allá de puntos, tiempos y clasificaciones.
Marc Márquez es la gran promesa del motociclismo hecha realidad, muy posiblemente el reemplazo de Valentino Rossi como icono del arte sobre dos ruedas y hoy nos ha deleitado con una lucha encarnizada donde ha brillado con luz propia. Sobre si debe o no subir a MotoGP, doctores tiene la Iglesia y no me meteré a opinar en ese asunto: haga lo que haga, todos iremos detrás de él a apoyarle.
En el lado malo – aunque no importante – de este gran premio me quedo con el anunciado diseño de Daviddelfin para celebrar los 40 años del equipo Repsol Honda en el mundial de motociclismo. A Delfín (perdón, “Davidelfin”, que mola másss) no le puedo reprochar que no me guste el diseño que ha realizado: el chico tiene su estilo y no ha hecho más que aplicarlo sobre el material de trabajo que le han puesto delante. A mi me parece que los pilotos iban vestidos un poco de mamarrachos, mitad luchadores mejicanos mitad primos lejanos de Cobi. Ha sido un poco como acudir a una boda con las Nike: sí, que son muy caras y las traes nuevas y relucientes, pero vas hecho un adefesio, chaval.
En fin, entre la épica y la estética, me quedo con la épica. Marc nos ha hecho hoy vibrar a todos, el que decidió encargarle el diseño a Daviddelfin, al menos a algunos, nos ha hecho sonrojarnos un poquito de vergüenza ajena, aunque Stoner, desde lo alto del podio, seguro que habrá pensado aquello de “ande yo caliente y ríase la gente”.



