El motociclismo está lleno de grandes gestas deportivas, viajes épicos y máquinas espectaculares. Sin embargo, algunas de las historias más especiales son las que hablan de personas corrientes que han dedicado toda una vida a su pasión. Ese el caso de Peter Ewing, un escocés de 86 años que estaba convencido de que había llegado el momento de colgar el casco después de 70 años montando en moto.
Pero por suerte, quienes le conocen tenían otros planes y un gesto que vale más que cualquier moto. Ewing es una figura muy conocida en la región escocesa de Caithness. Restaurador de motocicletas clásicas, mecánico aficionado y apasionado de las 2 ruedas desde los 16 años, ha dedicado buena parte de su vida a mantener viva la cultura motociclista local. Y eso no pasó desapercibido.
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Esta es la historia del Sr. Peter Ewing
Como os estamos contando, cuando comenzó a plantearse dejar de conducir debido al peso y las exigencias físicas de sus motos clásicas, en el concesionario AMS Motorcycles Wick decidieron intervenir. La empresa familiar, considerada el concesionario de motocicletas más septentrional del Reino Unido, puso a su disposición un scooter eléctrico Piaggio One en préstamo permanente para que pudiera seguir disfrutando de la libertad que ofrecen las 2 ruedas. ¡Todo un gesto!
Según explican desde el propio concesionario, Peter es mucho más que un cliente habitual. Durante décadas ha sido una referencia para los motoristas de la zona gracias a sus restauraciones y conocimientos sobre motocicletas clásicas. De hecho, la trayectoria de Peter Ewing es difícil de igualar. A lo largo de los años ha sido propietario de numerosas máquinas emblemáticas, entre ellas una Norton Dominator 500 y una Matchless G80 500, además de otras muchas motos clásicas británicas.
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Su vínculo con el mundo de las clásicas también le llevó a desempeñar un papel destacado dentro del Club de Vehículos Clásicos y Antiguos de Caithness y Sutherland, donde llegó a ejercer como presidente. Entre sus motos más queridas destaca especialmente una BSA Golden Flash de 1960, una motocicleta que incluso obtuvo reconocimientos en concentraciones de vehículos históricos y que sigue ocupando un lugar muy especial en su garaje.
Sin embargo, los años no pasan en vano. A sus 86 años, Peter reconoce que llevar una motocicleta clásica pesada ya no resulta tan sencillo como antes. Y precisamente ahí entra en juego este flamante y voltáico Piaggio One.
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Ligero, sencillo y perfecto para seguir disfrutando. El scooter eléctrico italiano se ha convertido en la solución ideal para que Peter continúe desplazándose de forma independiente. Con un peso cercano a los 85 kg, una altura de asiento accesible y unas prestaciones pensadas para el uso urbano, le permite disfrutar de la movilidad diaria sin las exigencias físicas que supone conducir una moto clásica de gran tamaño, y peso. Lo más curioso es que, pese a haber pasado toda una vida rodeado de motores de combustión, la adaptación a la movilidad eléctrica fue prácticamente inmediata.
Según explicó el propio Peter, «el silencio de funcionamiento fue una de las primeras cosas que le sorprendieron. También la facilidad de uso y la eficacia de los frenos, se sintió cómodo desde el primer momento». Actualmente utiliza el scooter para hacer recados, desplazarse por su localidad y disfrutar de pequeños paseos cuando el tiempo acompaña. La pasión no tiene fecha de caducidad. Y, a juzgar por su sonrisa, parece que Peter todavía tiene muchos km por delante. Eso sin duda.
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