Hay rutas en moto que se recuerdan por el número de km y otras que permanecen en la memoria por todo lo que ocurre entre la salida y la llegada. Y la edición de Rider Soul celebrada en Guadalajara pertenece claramente al segundo grupo. La penúltima cita de 2026 reunió a «participantes llegados desde 8 comunidades autónomas» y los llevó a descubrir algunos de los rincones más interesantes del centro de España a través de un recorrido diseñado bajo la dirección de Gustavo Cuervo.
La propuesta mantenía intacta la filosofía que define a Rider Soul desde su nacimiento: “no hay cronómetro, clasificación ni obligación de completar una distancia determinada”. El participante decide cómo quiere vivir la jornada y, durante la propia ruta, puede escoger entre completar aproximadamente 300 km o continuar hasta alcanzar la opción de 500. Y ese planteamiento es precisamente uno de los elementos que diferencian a Rider Soul de una ruta convencional.
La salida y la llegada se situaron en el Estadio Municipal Fuente de la Niña, en Guadalajara. Desde allí comenzó una jornada que llevó a los pilotos por carreteras de Guadalajara, Madrid, Segovia y Soria, combinando tramos de curvas, paisajes, localidades históricas y diferentes puntos de interés. Una pasada.
Indudablemente, el sello de Gustavo Cuervo se dejó notar en un recorrido pensado para que la carretera fuera mucho más que un simple medio para alcanzar el siguiente punto. La Presa de El Villar, el Puerto de la Puebla, el Cañón del Río Lobos y el Barranco del Río Dulce fueron algunos de los escenarios que formaron parte de una ruta en la que también aparecieron localidades como Montejo de la Sierra, San Esteban de Gormaz, El Burgo de Osma, Sigüenza, Atienza o Jadraque.
No es casualidad. Rider Soul había planteado desde el principio su recorrido como una ruta secreta que se va descubriendo progresivamente, con los riders encargándose de la navegación y avanzando de punto de paso en punto de paso. Es una fórmula que busca que el piloto esté pendiente tanto de la carretera como de lo que aparece a su alrededor. Sin duda, hay que estar atento.
500 km pese a la lluvia y la niebla
La meteorología añadió además una “dosis extra de aventura”. La lluvia y la niebla aparecieron en diferentes zonas del recorrido y obligaron a afrontar algunos tramos con mayor atención. Aun así, cerca del 60% de los participantes decidió continuar con la opción Rider Soul 500. Ese dato resume bastante bien el carácter de la jornada. No se trataba de llegar antes ni de demostrar quién podía hacer más km, sino de decidir hasta dónde quería llegar cada uno.
Una filosofía que también permitió que perfiles muy diferentes compartieran carretera: desde participantes habituales en este tipo de experiencias hasta pilotos que se enfrentaban por primera vez a una ruta de estas características. Uno de los ejemplos más representativos fue el de un participante que afrontó su primera Rider Soul acompañado por su hijo de 11 años y que finalmente optó por completar el recorrido más largo.
Más allá de los kilómetros, la gastronomía
La experiencia no terminó en las curvas. Como ya se había planteado en la convocatoria, la gastronomía y los productos locales tenían un papel importante dentro de la jornada, con diferentes puntos de avituallamiento distribuidos durante el recorrido. Embutidos Atienza, Miel de la Alcarria y Refeel, de Mahou San Miguel, acompañaron a los participantes durante la ruta. Y, en Guadalajara, se esperaba uno de los momentos más reconocibles de esta edición: el revuelto de huevos con jamón preparado con la colaboración de Rujamar, Embutidos Atienza y el Motoclub Alcarreño.
Porque una Rider Soul no termina necesariamente cuando se apaga el motor. Buena parte de la experiencia se construye precisamente alrededor de esas conversaciones posteriores a la ruta, cuando los participantes comparan los tramos que más les han gustado, comentan la meteorología o descubren que han compartido km con alguien que hasta unas horas antes era un completo desconocido.
Se estrenan los premios “Huevos de Oro”
Guadalajara también sirvió para poner en marcha los premios Huevos de Oro, una iniciativa vinculada a Rujamar que pretende convertirse en una tradición dentro de futuras ediciones.
En esta primera entrega hubo reconocimiento para el Motoclub Alcarreño, por su trayectoria y apoyo al motociclismo; para Ducatistas Madrid, por su implicación con Rider Soul y su presencia tanto en Madrid como en Guadalajara; y para 2 amigos llegados desde Granada, que recibieron el Huevo de Oro al Coraje después de afrontar uno de los desplazamientos más largos para participar en el evento.
Sin duda, otro de los puntos importantes de la edición fue el dispositivo de seguridad desplegado por FORSAN. Como ya os barruntamos, 4 motos de asistencia sanitaria se adelantaron al grupo y fueron cambiando de posición a medida que avanzaba la jornada para mantenerse próximas a los diferentes participantes. Además, a este dispositivo se sumó un equipo en Guadalajara encargado de realizar el seguimiento en tiempo real de las posiciones compartidas por los moteros y mantener la comunicación con las unidades desplegadas en carretera. ¡Una pasada!
La cita sirvió además para poner a prueba un sistema de geolocalización que permitió mantener localizados a los participantes durante el recorrido y facilitar la coordinación de los recursos de asistencia. Una herramienta especialmente interesante en una propuesta basada en rutas largas, diferentes grupos y carreteras secundarias.
Rider Soul: la comunidad que ya piensa en la próxima
Quizá la mejor manera de medir el resultado de una experiencia como Rider Soul no sea contar inscritos ni km, sino comprobar qué sucede cuando los participantes regresan a casa. Y en la edición de Guadalajara, la respuesta parece bastante clara: “Contad con nosotros para la próxima”, “con ganas de la siguiente” o “ha sido una muy buena experiencia” fueron algunos de los mensajes que llegaron después del certamen. Y, es precisamente ahí donde Rider Soul parece haber encontrado su espacio.
Don Israel Medrano, impulsor de Rider Soul y CEO de Medis Grupo, comentó: “Nos vamos de Guadalajara muy orgullosos de lo vivido y, sobre todo, de haberlo compartido con todos los que confiaron en Rider Soul. Hemos visto a la gente disfrutar, descubrir carreteras, compartir la experiencia y llegar con ganas de más. Detrás ha habido además un equipo y unos colaboradores que se han volcado para cuidar cada detalle y permitir que los participantes pudieran centrarse en disfrutar. Que muchos ya nos estén diciendo que quieren repetir es la mejor recompensa”.
Así pues, Guadalajara pone el cierre a una etapa importante para Rider Soul. Pero, ojo, la propuesta continúa creciendo y su calendario de 2026 todavía contempla la cita de Albaida, en Valencia, prevista para el 24 de octubre. ¡No os la podéis perder! Nosotros, allí estaremos.













