La Rider Soul ha sido una de las protagonistas de un fin de semana de pasión por la moto en Madrid, celebrando su segunda edición, poniendo el foco en disfrutar de la moto sin prisa, con el recorrido como protagonista y con ese punto de incertidumbre de no saber cuál es la próxima “escala”.
El evento, celebrado dentro de Madrid X Moto y organizado por Medis Grupo, reunió a decenas de participantes en una jornada que combinó carreteras poco habituales, cambios de meteorología constantes y un planteamiento que iba más allá de realizar una simple ruta.
Desde el viernes donde tuvo lugar el briefing y el sorteo de diferentes obsequios quedaba claro que el evento estaba cuidado con mimo y que, por tanto, iba a ser una experiencia diferente.
La Rider Soul llevó a los participantes a rodar por las provincias de Madrid, Toledo y Ávila
Uno de los elementos clave fue, precisamente y como no podía ser de otra manera, el recorrido. La Rider Soul apostó por un trazado entre Madrid, Toledo y Ávila que evitaba las rutas más conocidas para buscar carreteras distintas, de esas que sorprenden a quienes ruedan habitualmente por la zona. El planteamiento, además, añadía un componente extra: el itinerario no se conocía de antemano, ni en el recorrido de 300 kilómetros ni en el de 500.
Cada participante recibía un código QR en su pasaporte que le llevaba hasta el siguiente punto de control, manteniendo así el factor sorpresa durante toda la jornada. Una forma de obligar, en cierto modo, a centrarse en el momento, en la carretera y en lo que iba apareciendo por delante.
En el recorrido no faltaron tramos conocidos por su atractivo, como Las Rozas de Puerto Real o el Puerto de Serranillos, pero también otros menos transitados, con paisajes que iban cambiando a medida que avanzaba la ruta. La llegada a la zona de Gredos, con temperaturas bajo cero y presencia de nieve, terminó de darle ese punto inesperado que marcó la jornada.
La participación de Gustavo Cuervo en la definición de las rutas y en el briefing previo reforzó esa idea de base: entender la moto desde el disfrute, sin obsesión por el ritmo, con la máxima seguridad como premisa y con el recorrido como parte central de la experiencia.
Una jornada pensada más allá de la ruta
Más allá del trazado, la Rider Soul puso el acento en todo lo que rodea a la propia ruta. Welcome pack, puntos de control, seguimiento de ruta, fotografías durante el recorrido y un cierre con diploma finisher formaron parte de una experiencia creada para disfrutar.
También hubo espacio para los encuentros entre participantes, con riders que llegaron desde diferentes puntos de España como Canarias, Barcelona o Valladolid, entre otros. El buen ambiente predominó y muchos compartieron la carretera en grupos, algunos numerosos, aunque también hubo quien hizo el recorrido en solitario, otros que eran más expertos o, incluso, quien se aventuraba a este tipo de desafío mototurístico por primera vez.
La jornada se completó con la integración en Madrid X Moto, lo que permitió a los asistentes acceder al resto de actividades del evento: pruebas de motos, exhibiciones, simuladores o música en directo.
Otro de los puntos clave de la Rider Soul ha sido el importante apoyo de varias marcas de referencia en el sector de la moto como GIVI, NG Brakes, SPIDI, Bridgestone, WD-40 o FULBAT, que se sumaron a la cita con distintos obsequios y sorteos, reforzando un evento que sigue buscando su hueco desde una propuesta distinta.
Con esta segunda edición, Rider Soul consolida un formato en el que la ruta es solamente una parte de todo lo que se puede disfrutar, abriendo la puerta a futuras ediciones en las que vivir la moto con más calma y algo más de intención.
Toda la información sobre próximas ediciones está disponible en su web oficial.
