Raül Torras ha competido ya en el Tourist Trophy, en la North West 200, en el Gran Premio del Ulster y en el Classic TT, repitiendo en algunos de estos circuitos durante varias temporadas; tan sólo le faltaba participar en el Gran Premio de Macao para completar el grupo de carreras conocido como las Major Road Races. Sin embargo, cuando estaba a punto de acabar su cuarta vuelta al circuito de 6,2 kms, sufrió una caída a alta velocidad en la salida de uno de sus virajes más rápidos.
Apenas llegado a casa, en plena recuperación del jet lag, y sobre todo de las lesiones y magulladuras que le ha ocasionado el aparatoso accidente, Raül nos atiende con la mejor de las disposiciones para describirnos su efímera experiencia en la ciudad china de la velocidad.
Lo primero que hacemos, en buena ley, es preguntarle por su estado.
He tenido mucha suerte, me ha tocado la lotería, y no hay nada más que decir. Otros pilotos cayeron yendo bastante más lento que yo, salieron con vértebras rotas y les han tenido que operar. Yo, con una hostia bastante más fuerte que la de ellos, me ha salido mucho más barato, y he podido escapar.
En este circuito acotado por esos muros, ¿cuál es la velocidad máxima que alcanzáis?
Antes de la frenada de Lisboa, vas en sexta a tope unos segundos. Llegamos casi a los 300. Todo depende del desarrollo, que siempre se ajusta para que puedas hacer toda la zona mixta, que es muy cerrada, casi casi en la misma marcha. Segunda o tercera.
Entonces, yendo tan encajonado, la sensación de velocidad tiene que ser brutal.
La sensación de túnel es total, y sentirte atrapado a toda velocidad es algo increíble.
¿Esa sensación de velocidad es más fuerte que la del Tourist Trophy?
Sí, sí. En la Isla de Man, tienes visibilidad, aquí tu horizonte es un muro que está a cuatro metros. En el TT vas muy rápido, pero hay muchos espacios abiertos en todo el circuito, más todavía en la montaña. En Macao, lo único que se abre un poco es la recta, que pasa de tener dos carriles a tener cuatro. Nada más. Si en una de las curvas te vas, te estrellas contra el muro.
Vemos que los muros de Macao también condicionan el estilo del piloto.
Sí, claro. La moto necesita su ángulo de inclinación, pero no puedes hacer cosas como están de moda ahora, llevando el cuerpo por un lado y la moto por otro, con el codo por el suelo. En Macao, tienes que llevar tu cabeza guardada, y tu hombro también.
Se puede decir que Macao es una carrera poco conocida, y apenas reconocida en España.
Tú ves las parrillas del CEV llenas, pero las gradas están vacías. Entonces la cultura motociclista a lo mejor no es en España tan extendida como se dice, muchas veces llenándose la boca.
En cambio vas a la carrera de Macao, que aquí nadie la conoce, y la verdad es que es un evento como la copa de un pino. La organización es de diez, algo increíble, por lo que te ayudan para cualquier cosa que necesites, te pagan los viajes, los hoteles; y después hacen todo el montaje, coordinando coches y motos es increíble. Lo que es el tinglado en conjunto le da cien mil vueltas a lo que encuentras aquí.
¿De cuántos espectadores estamos hablando? ¿Hay alguna cifra estimativa de la asistencia a Macao?
Yo me quedé asustado. Macao tiene una superficie pequeña, pero muy edificada. Aquí se frotan las manos cuando hablan de cien mil espectadores en Jerez. A veces nos pensamos que lo de casa es lo mejor, pero, durante la semana del Gran Premio, Macao, la ciudad, recibe 32 millones de turistas.
Hay una imagen bastante vista a lo largo de los años, tal vez la más repetida del Gran Premio de Macao, que viene celebrándose desde 1954. En esa foto, se ve a tres personas asomadas a la ventana de una casa, en una planta baja, y junto a ella, apenas a un par de metros, pasa Kevin Schwantz con la rueda de su Suzuki 500 despegando del suelo.
En toda la zona mixta, ves a la gente apoyada en las ventanas y en los balcones del primer piso. Y tú pasas a cuatro o cinco metros de ellos.
¿No hay aceras en Macao?
Sí que las hay, pero están comidas por el muro de protección.
Debe de resultar muy laborioso, y arriesgado, encontrar la trazada en un circuito tan encajado, donde no hay pianos, ni escapatorias ni tampoco mucha perspectiva. En el vídeo que hemos visto, se intuye que tu caída fue provocada por algo de ese tipo. Cuéntanos cómo fue.
Mi problema no fue salir mal, sino que antes le di al interior del muro. La entrada a esa curva se hace a unos 250, y es muy difícil ajustar la trazada, encontrar el ápice. Entonces di con el hombro en el muro, salí descompensado y me la di en la salida.
Se puede decir que te tiraste pronto, aunque sólo fuera un centímetro.
Sí, y además con el cuerpo un poco descolgado. Ahí tienes que dejar un par de centímetros libres, pero hacerlo a doscientos y pico…
Tal vez, también, esta situación fue provocada por la premura de encontrar pronto un buen tiempo, porque, ¿cuántos entrenamientos se hacen?
Sólo uno libre de 50 minutos, y además hubo bandera roja por una caída grave antes de que saliera a pista. Luego los cronometrados.
¿Y los Newcomers (pilotos noveles) lleváis algún peto o alguna señalización, como se hace en la Isla de Man?
No. En Macao nada. Vamos igual que todo el mundo. Éramos diez, que es el número máximo que admiten.
E imaginamos que en los cronometrados tenías que pasar un corte, marcando un tiempo mínimo.
Sí, claro. Es un estrés hacer todo en muy poco tiempo. No ir rápido, sino buscar enseguida las líneas buenas y las referencias. Pero es súper complicado. Encontrar el ápice de cada curva, cuando todo es muro y más muro, que está pintado igual en todos sitios, hace que todo el rato vayas a ciegas.
Tu Yamaha, preparada por MartiMotos, empezó a arder, mientras se arrastraba tras la caída.
Que ardiera, al final, es lo de menos: la apagaron enseguida y el incendio se queda en cambiar el cableado. Pero hay que ver qué otras cosas necesita para repararse, como la horquilla doblada, las tijas rotas y desmontar para ver.
Y después de esta experiencia, con este aparatoso accidente y la suerte que has tenido, nos preguntamos si aún te quedan ganas de hacer más carreras así. ¿Qué es lo que ronda por la cabeza de Raül Torras en estos momentos?
Ahora lo que me importa es recuperarme, ver exactamente qué es lo que tengo en la espalda y en la clavícula, y afrontar la temporada que viene para la que, si Dios quiere, el proyecto es el mismo. Intentar buscar ayudas, que vamos muy cortos, a ver si nos sale definitivamente un patrocinador que nos eche una mano, y reparar la moto, claro.








