La moto que hoy os traemos y que en vez de ser una moto de ensueño es… de pesadilla, se trata de una Kawasaki KZ400 de 1978 a la que el dueño cortó justo por detrás del motor y alargó mediante un nuevo basculante para que el conjunto total llegase hasta los nueve pies, es decir, unos 2,74 metros de largo.
En las fotos da la impresión de ser más larga porque al mismo tiempo, redujo la altura del conjunto al máximo. Buena prueba de ello es que mide menos de un metro de alto y el asiento no debe estar mucho más alto de unos 30 cm del suelo aproximadamente.
Con el fin de mejorar la posición de conducción, las estriberas fueron adelantadas con el fin de poder adoptar una posición más chopper. Incorpora un cambio manual de palanca en la parte derecha, luz Arlen Ness, manillar invertido y nuevas llantas de radios con freno de disco en la parte delantera.
El dueño dice que la moto está en perfecto orden de marcha, arranca a la primera y se conduce sin problemas. Aunque eso de sin problemas será en recta porque no veo yo que uno se divierta, por ejemplo, recorriendo Mullholland… Unos 2.000 euros tienen la culpa.







