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La subida más salvaje de Glen Helen: 60 metros de tierra donde sólo llegan los valientes

Polvo, potencia y mucho espectáculo en una de las subidas más famosas de Estados Unidos

Fotos: Rideapart
Fotos: Rideapart
No es una carrera al uso ni una competición contra el cronómetro. En Glen Helen, el objetivo es mucho más simple y a la vez mucho más complicado: llegar hasta arriba de una colina que pone a prueba tanto a las máquinas como a quienes las pilotan. Sin duda, un auténtico espectáculo.

Una cosa está clarísima: para cualquier apasionado del motocross, el nombre de Glen Helen tiene un significado especial. Este mítico recinto californiano, situado en San Bernardino, ha sido escenario de innumerables competiciones y eventos históricos. Sin embargo, más allá de sus conocidos circuitos, existe una atracción que cada año acapara buena parte de la atención: una brutal subida de unos 60 metros de desnivel que se ha convertido en un auténtico desafío para todo tipo de pilotos.

Como os estamos contando, en este singular encuentro no solo participan motos de motocross modernas. También aparecen clásicas, modelos preparados para drag racing, enormes Harley-Davidson, quads de altas prestaciones e incluso triciclos que intentan demostrar que también tienen algo que decir frente a una pendiente que parece casi vertical en algunos puntos.

 

Así de salvaje es Glen Helen

A simple vista podría parecer que todo consiste en abrir gas y confiar en los caballos de potencia. La realidad es bastante diferente. Superar una subida de estas características exige encontrar un equilibrio casi perfecto entre tracción, velocidad e inercia. Un neumático trasero adecuado puede marcar la diferencia entre alcanzar la cima o quedarse atrapado a mitad de recorrido. Del mismo modo, disponer de mucha potencia no sirve de nada si el piloto no consigue generar el impulso suficiente durante los primeros metros.

La clave está en mantener la velocidad exacta para que la moto siga avanzando cuando la pendiente se vuelve más agresiva. Un pequeño error en la elección de la trazada o una pérdida momentánea de tracción pueden acabar con cualquier intento. Parte del atractivo de este evento reside en su formato. A diferencia de una carrera de aceleración convencional, aquí no es extraño ver varias motos alineadas simultáneamente intentando conquistar la montaña al mismo tiempo.

Colina Glen Helen Motocross

El resultado es un espectáculo tan impredecible como divertido. Cada salida se convierte en una mezcla de estrategia, potencia y fortuna, mientras el público observa cómo algunas máquinas llegan sorprendentemente lejos y otras sucumben ante la inclinación del terreno.

Como suele ocurrir en este tipo de carreras, no todos los intentos terminan con éxito. Algunos pilotos se quedan a pocos metros de la cima, mientras que otros descubren rápidamente que la montaña no perdona errores. Uno de los momentos más llamativos, del vídeo que os ponemos arriba, lo protagoniza una pequeña Yamaha YZ85, demostrando que en ocasiones el tamaño de la moto no determina necesariamente el espectáculo que puede ofrecer.

Colina Glen Helen Motocross

Por suerte, y pese a las inevitables caídas y sustos propios de una prueba de estas características, todos los participantes completaron la jornada sin consecuencias importantes. Algo especialmente positivo en un evento donde el objetivo principal parece ser disfrutar de la conducción y compartir una jornada entre aficionados.

Porque, al final, más allá de quién llegue más alto o quién disponga de la máquina más potente, lo que convierte la subida de Glen Helen en algo especial es precisamente su espíritu: «una reunión de entusiastas dispuestos a enfrentarse a una montaña de tierra, levantar enormes nubes de polvo y regalar un espectáculo que difícilmente puede verse en otro lugar del mundo«. Y sí, después de ver el vídeo, entenderás perfectamente por qué tantos pilotos quieren intentarlo al menos una vez en la vida.

Colina Glen Helen Motocross

EduCaro
EduCaro
De Madrid al cielo pasando primero por Hortaleza. Todo lo que se mueve deprisa me ha llamado siempre la atención.

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