Pongámonos en situación. Por un lado tenemos a una chica que conduce un Nissan GT-R (concretamente un R35) y que seguramente no está de serie. Al otro lado, un ya veterano Toyota Supra Mk IV muy modificado. Tanto que el bloque motor 2JZ (uno de los mejores motores jamás fabricados) alcanza la friolera de 1.700 CV.
El Nissan poco tiene que hacer frente a semejante potencia disponible. Y aunque el tamaño del turbo hace que el lag del Toyota recuerde al de la leyenda urbana del R5 Turbo, lo cierto es que cuando empieza a soplar simplemente el GT-R no tiene nada más que hacer que ver como se aleja. Pero es entonces cuando aparece el espontáneo, el tercer invitado con una Yamaha YZF-R1 y, por supuesto, pantalones cortos y playeros para medir su grado de testosterona.
Al igual que el GT-R, la moto nada tiene que hacer ante el despliegue de toda la caballería. Pero lo cierto es que los tres protagonistas del vídeo bien podrían juntarse y hacer lo mismo en una zona preparada para ello y sin poner en riesgo la vida de los demás usuarios de la vía.
Y de paso, el perdedor como castigo puede comprarle unos pantalones al motorista…



