Marc Márquez ejerció de improvisado conductor a los mandos de un Honda CRV, perdido por la localidad gaditana y buscando ayuda entre sus sorprendidos habitantes, con el agravante de la lluvia que caía en esos instantes.
La broma no quedó en responder a las indicaciones que solicitaba Márquez, sino que incluso el piloto de Cervera invitó a sus improvisados interlocutores a subirse con él en el coche y ejercer de cicerones por Villamartín.
Sin duda, el momento más divertido es el encuentro con una señora que, con los rulos en el pelo y el mandil puesto, no duda en acompañar al piloto de MotoGP, e incluso pide a una vecina que le cierre la puerta de casa porque se la deja abierta y a la que Márquez acaba regalando gorras y camisetas ”para el nieto o para quien quiera”.
Márquez también coincidió con el propietario del Team Pastrana, equipo gaditano habitual del FIM CEV y del Campeonato de España de Velocidad y con los trabajadores de una estación de servicio de Repsol, patrocinador del equipo oficial Honda en MotoGP.





