Cuando Yamaha decidió dejar su lado el proyecto del motor cuatro en línea y apostar por el V4, parecía que los males que padecían iban a solucionarse de un día para otro. Pero la nueva M1 es una moto completamente nueva y, para frustración de los pilotos oficiales, los resultados no están llegando, y encima están en un punto de evolución muy lejos del que les gustaría.
De hecho en los test de Buriram del pasado fin de semana, han estado a la cola del pelotón. Y en un momento dado se vio a Fabio Quartararo perder los nervios y hacerle una peineta a su moto. En los tiempos en que todo queda grabado, no cabe duda que ha sido un gesto polémico. Pero más allá del hecho, lo que queda patente es la desesperación que el francés y el resto de compañeros tienen con el proyecto.
Y es que Yamaha se ha ido descolgando paulatinamente de los puestos de cabeza donde estaba hace muy poco tiempo, y aunque los cambios que han llevado a cabo son tremendos e implanteables hace solo unos años, lo cierto es que desde el punto de vista del piloto es frustrante.
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Al fin y al cabo Yamaha seguirá siendo Yamaha y volverá a los puestos de cabeza antes o después, pero para un piloto con una vida deportiva relativamente corta, estar en MotoGP solamente con opciones de ser relleno no es viable.
Aun así, después del calentón y, seguramente, de una charla en box, Fabio ha reconocido que todavía queda mucho trabajo por delante y no solamente en el motor. Hablando con los compañeros de GPOne reconocía precisamente que, a pesar de estar esperando un nuevo propulsor, los frentes son varios:
«Creo que será un paso importante para nuestra mejora, pero no conseguimos que la moto funcione bien y nos falta agarre. Esos son los principales puntos débiles. Es cierto que no tenemos potencia, pero, como he dicho, me cuesta tomar las curvas y hacer vueltas rápidas con facilidad. En las simulaciones de carrera estaba en 1’30» alto o 1’31» bajo, pero me cuesta. El propio Miller en las tandas largas ha rodado en 1’32» porque la moto patina, así que hay muchas cosas que mejorar».
También estima que tardarán toda la temporada en hacer que la moto funcione correctamente: «Creo que llevará todo el año porque no podemos encontrar todas las soluciones en poco tiempo. Como piloto, me gustaría luchar por las victorias, o al menos, como en el último campeonato, por la pole position y la primera fila, pero aún estamos lejos, así que tendremos que esforzarnos al máximo».
La Yamaha tiene más puntos débiles que el motor, pero Fabio sigue empujando
Sobre lo que se pudo ver en Buriram, el todavía piloto de Yamaha comentaba: “Ayer estaba muy frustrado. Me gustaría verme competitivo, pero entiendo que estamos muy lejos y no quiero quemarme mentalmente. Simplemente quiero hacer mi trabajo, estar más tranquilo y gestionar lo que pueda, ya que dar siempre el 100 % es duro mentalmente”.
Pero la situación que está viviendo Quartararo no está impidiendo que el francés muestre su mejor cara y se preocupe por los compañeros, así hablaba sobre su visita al box de Pramac para hablar con Toprak preguntado sobre si le dio algún consejo:
«No, más bien fui a verle porque imagino que debe de ser duro mentalmente. En SBK siempre estaba entre los tres primeros y aquí le he visto desanimado. Ha llegado en el momento más difícil de Yamaha y además tiene que gestionar el cambio de proveedor de neumáticos. Le dije que es normal tener dificultades cuando se está debutando. Solo necesita tiempo para ser más rápido y sentirse más cómodo. Por mi parte, me hubiera gustado que me dijeran lo mismo cuando tuve dificultades en mi primera prueba en Malasia. Es un buen chico y le deseo lo mejor. Unas palabras pueden ayudar y creo que es positivo para él».
De lo que no cabe duda es que Fabio es el mayor activo de Yamaha en este momento, y todo indica que dejará la fábrica a final de año. Pero mientras, parece que el francés seguirá empujando con todo como es habitual desde que llegó a la categoría reina.