A Jorge Lorenzo hacía tiempo que no le veíamos tan contento. Su “mala” racha comenzó en Assen cuando se rompió la clavícula y más tarde se la remató en Sachsenring. A eso hay que sumar que Marc Márquez lidera el Mundial y acumulaba hasta llegar a Alemania cuatro victorias consecutivas.
Lorenzo llegaba muy fuerte a Silverstone y con hambre de victoria, y así lo hizo, aguantó prácticamente toda la carrera liderando y, esta vez sí, supo responder a los ataques de Márquez. Tal era el ansia de ganar que Lorenzo se apostó con algunos miembros de su equipo que si ganaba se tendrían que rapar la cabeza y dejarse cresta. Dicho y hecho, Wilco Zeelenberg, team manager de Yamaha; Claudio Scribano, su fisioterapeuta; Marco Benaglio, su asistente personal; y el propio Jorge Lorenzo terminaron la noche del domingo con una cresta mohicana.
Pero nada más cruzar la línea de meta en Silverstone Lorenzo tuvo un gesto que no gustó a nadie, hizo un corte de manga estando muy cerca de Marc Márquez, lo que mucha gente interpretó que se lo dedicaba al joven piloto del Repsol Honda. Pero en declaraciones a El Mundo lo aclaró: «No era un corte de mangas, era una celebración fuerte y de rabia. Era para dejar atrás tres meses de caídas y sufrimiento después de ganar esta difícil carrera. No había ninguna intención y no era para Marc».






