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ClassicAuto Madrid 2018: Historia y cultura de moto expuestas en vivo

Fotos: T. Pérez
Fotos: T. Pérez
Durante este fin de semana, se celebró en el Palacio de Cristal sito en la Casa de Campo la novena edición de ClassicAuto Madrid, una muestra que volvió exponer, en un ambiente tan cultural como nostálgico, una serie de joyas pretéritas que os describimos y mostramos a continuación.

Dicen los eruditos en la materia que estudiamos la historia para dibujar una línea desde nuestro pasado lo más nítida posible, vislumbrando una prolongación con puntos suspensivos hacia el futuro, para darnos una idea de lo que nos deparan los tiempos venideros. Tal vez observando, en una muestra como el ClassicAuto Madrid, cómo se desarrolló el pasado podamos intuir hacia qué futuro nos lleva la evolución de la moto. Tal vez…

Primera planta de Classic Auto Madrid 2018

El segmento motociclista de la muestra parecía presidido por la Suzuki RG 500 de Barry Sheene, con la decoración tricolor de Texaco; una moto que más allá de una leyenda, o incluso un mito, se erigía como todo un símbolo representativo del esplendor vivido por el Continental Circus, con su paddock cuajado de furgonetas Transporter Volkswagen, y con un ambiente nocturno a veces aderezado por la guitarra de un piloto roquero (Takazumy Katayama), al calor de una lumbre que transmitía la imagen de un auténtico fuego de campamento.

En otro lado, la JJ Cobas decorada con los coloeres Braun y pilotada en los ochenta por Tiriti Cardús, representaba el debido homenaje de la exposición al mayor genio concebido en el seno del motociclismo.

Y desde luego, no podía faltar la Derbi del más laureado, reconocido y querido, con la dedicatoria estampada recientemente por su puño y letra sobre el colín, al otro extremo del 12+1 que pintaba en negro sobre blanco el frontal del carenado.

En otro espacio acotado de ese primer piso, lucía su imponente planta una gran dama del pasado, que llevaba sus líneas elegantes hasta el excelso espacio de la majestuosidad, y que hoy día, sin duda, sería capaz de poner la cara colorada en muchos aspectos a más de una deportiva actual. Y es que, ciertamente, la Bimota Furano se plantaba en el ClassicAuto Madrid para aportar un punto de exclusividad a la muestra, en lo que a motos de serie se refiere.

ClassicAuto Madrid 2018 Derbi 80 GP

De obligado cumplimiento con el pasado español, no podía faltar el despliegue de las marcas que emergieron y se expandieron al amparo de un proteccionismo gubernamental impuesto en otro tiempo. Tanto una Bultaco Chispa, como la Montesa Cota 25 A, que le hacía la competencia, lucían para traer desde la memoria de muchos la ilusión creada en los sueños de miles de muchachos expuestas en espacios separados. No así la Ossa Regularidad (origen de la legendaria Enduro), que junto con una Dessert Phantom del año ’75 y una Super Pioner 350, compartía espacio con una escuadra de Bultacos Frontera, incluida el mito azul de la MK-11, lo mismo que la fantástica Montesa Enduro H-6 elevando su envergadura sobre su caballete desplegado, un verdadero lujo en el enduro español de la época.

Una Indian antediluviana y una Harley-Davidson ancestral, que mostraba sus entresijos como una maqueta de autoescuela antigua, componían la representación prehistórica de la génesis de la moto. Y curiosidades efímeras de otro tiempo, como el sorprendente ciclomotor que durante un tiempo lució el cartel de Correos sobre una chapa alargada, con la bandera española pintada de fondo, y colgando de la barra central que formaba el cuadro de una bicicleta. Aquella bici de aspecto victoriano recibía en su rueda delantera, mediante algo tan rudimentario como un rodillo, la tracción del motor que iba sujeto a su barra delantera y al manillar. Los lectores más mayores lo recordarán llevando sobre él al cartero del servicio postal urgente.

Dos plantas más

ClassicAuto Madrid 2018 Honda CX 500 TURBO

Allí se desplegaba un extenso mercadillo para los amantes de la arqueología y de restauración de las dos ruedas, con un millón de piezas, unas mejor clasificadas que otras, creando una atmósfera que también nos trasladaba en el tiempo, pero en este caso hasta los años en los que otros tenderetes algo más destartalados eran multitud en el rastro madrileño.

Además de ello, los entusiastas de las colecciones, o los conocidos como frikis, podían encontrar libros y revistas, algunos con sus páginas amarillentas y otros ilustrando sus textos a base de fotografías en blanco y negro, e incluso de grabados con goyesco aspecto.

Y también, por supuesto, los amantes de las miniaturas encontraban la mayoría de las reliquias históricas de las dos ruedas reproducidas a todas las escalas coleccionables para lucir en la correspondiente estantería de casa.

Mirando a 2019

ClassicAuto Madrid 2018 Suzuki RG 500 de Barry Sheene

Para los más nostálgicos que han asistido a esta edición, y que sin duda asistirán a otras, les resultará casi imposible separar ese sentimiento que genera en su interior la presencia de una moto pasada, que le transporta a sus años más jóvenes, del puro atractivo estético que pueda transmitir. Sin duda que también algunos de los más jóvenes, siguiendo la corriente retro que ha emergido en estos tiempos que vivimos, tampoco podrán ser objetivos, apartando la sintonía que esa moto pasada pueda transmitir con la moda actual a lo Vintage, de la verdadera belleza que perfilan sus líneas. Además de ellos, para cualquier amante de la historia, de la cultura de la moto al fin y al cabo, será imposible separar el impacto que provoca la presencia de una moto pasada que pueda representar auténtico mito motociclista de las meras bondades que dibuja su estética.

En definitiva, que una moto del pasado, se mire desde el punto de vista que se mire, o se contemple, siempre aparecerá impreganada de una carga sentimental, a veces emotiva, a veces nostálgica y otras veces, también, pasional al imaginar la ola de emociones que pudo crear entre los espectadores una moto de carreras, o la ilusión insomne que engendraría un modelo juvenil en los muchachos de antaño. Historia, nostalgia, también moda, pero desde luego cultura de la moto es todo lo que se ha empezado ya a batir durante un año entero en la coctelera que mostrará su combinado final al llegar el próximo ClassicAuto Madrid 2019.

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