La Honda Monkey 125 es una de esas motos donde el límite a la hora de realizar una preparación sobre ella lo marca únicamente dos aspectos: el presupuesto y la imaginación. El último proyecto del especialista japonés G-Craft expone esta teoría de manera contundente: basculante monobrazo, suspensiones Ohlins y frenada Brembo son algunos de los protagonistas de esta ambicioso proyecto.
Honda Monkey 125 X G-Craft: sofisticación por bandera
Presentada con motivo del pasado Salón de Tokio 2026, esta Monkey 125 preparada por el equipo de G-Craft es una verdadera obra de arte mecánica, tanto por su diseño como por la lista de componentes elegidos para su concepción. Sin duda hay uno de ellos que brilla con luz propia y que además marca claramente la diferencia con otros proyectos que hayamos conocido en torno al icónico modelo nipón: el basculante monobrazo.
Pero no es el único, ya que la gente de G-Craft no ha escatimado ni un ápice a la hora de engalanar esta Monkey 125 equipada hasta los dientes (del plato). Entre ellos podemos destacar un amortiguador Ohlins trasero completamente ajustable o un sistema de frenado Brembo en ambos ejes. Pudiera parecer que estos accesorios son su principal baza, tanto visual como dinámicamente, pero aún hay más.
Componentes CNC “a gogó”
Otro de los aspectos principales de este ambicioso proyecto son los diferentes elementos CNC que equipa. Empezando por su chasis, una estructura doble viga de aluminio ensamblada mediante sendas placas laterales elaboradas mediante este proceso. Una verdadera joya artesanal en miniatura por la que deberemos pagar 480.700 yenes, unos 2.600 euros al cambio.
Por si no lo sabíais todas las piezas que equipa esta Monkey 125 X G-Craft se pueden adquirir por separado en la web oficial del preparador japonés. Al igual que otras empresas reputadas del sector, disponen de un interminable porfolio de productos con los que dar forma a sus inconmensurables customizaciones. Estas son, en última instancia, un escaparate técnico en el que publicitar esta gama de delicatessen mecánicas.
Pero sigamos enumerando el resto de accesorios CNC que monta la Monkey 125 X G-Craft; por ejemplo el par de llantas de 12”, valoradas en algo más de 1.000 euros, o las impresionantes tapas del motor, por las que tendremos que desembolsar unos 750 euros. La lista continúa con el kit de estriberas, anclaje de la pinza del freno o la doble tija delantera. Como podemos constatar, nuestra Monkey puede llegar a parecerse tanto como queramos a la que ha ensamblado G-Craft, siempre y cuando tengamos la solvencia necesaria para adquirir los exclusivos elementos recién citados.
La mecánica es una incógnita
Por último tenemos el apartado mecánico, del que el especialista nipón no ha revelado dato alguno. Si bien se mantiene inalterada la configuración original del modelo, a simple vista se puede observar como esta Monkey 125 X G-Craft lleva instalado “un nuevo sistema de admisión, con un filtro montado en la parte delantera, y un escape específico con un silenciador de forma cuadrada”, tal y como detallan desde Moto IT.
Con todo es muy probable que se haya mejorado algo la cifra de potencia oficial que declara el motor monocilíndrico de cuatro tiempos de 123,9 cc refrigerado por aire que equipa la Monkey 125, unos 10 CV aproximadamente. A este dato debemos añadirle el hecho de que, tras esta meticulosa preparación, y gracias a la larga lista de componentes en aluminio que ahora monta, su peso final esté bastante por debajo de los 100 kilos en orden de marcha.
En conclusión: Estamos ante uno de los proyectos más perfeccionados y meticulosos de cuantos hemos conocido realizados sobre la legendaria Monkey 125. Dicho esto es inevitable calentarse con adquirir la larga lista de componentes empleados en esta preparación y convertir nuestra minibike en una verdadera joya rodante. Otra cosa bien distinta es disponer de la ingente cantidad de pasta que se precise para cumplir un sueño así.



