Cuando en 2006, el expiloto y empresario Eduard Blanch recibió el Ok para construir un circuito de velocidad en la localidad de Sant Feliu de Buixalleu (Gerona) no se podía imaginar que, una vez terminado, ese mismo Ayuntamiento encabezado por el alcalde Josep Roquet, le negaría la autorización para usarlo.
Desde 2008, el Circuito de La Selva cumplió con todos los requisitos de este tipo de instalaciones, tanto medio ambientales como de seguridad. Los problemas comenzaron cuando, nada más terminar las obras, le pidieron hacer reformas para reducir el ruido que supuestamente pudiera generar. Sin más dilación Eduard realizó las obras necesarias, pasando por reasfaltar todo el trazado. Después de ello y, durante los últimos 5 años, sólo recibió trabas burocráticas por parte del consistorio.
Curiosamente, el terreno donde se construyó el circuito fue alquilado al ex-alcalde Vicenç Domènech. El contrato indicaba que si en algún momento Eduard no pagaba la cuota mensual, el circuito pasaría automáticamente a manos del ex-alcalde. Los permisos nunca llegaron, Eduard se arruinó y, por consiguiente, tampoco pudo pagar las mensualidades.
Eduard Blanch inició en 2011 una huelga de hambre como protesta, con el objetivo de llegar a una solución lógica. Tiempo después la pospuso tras un pequeño avance gracias a la mediación del gobierno autonómico, pero nunca más se supo.
«La orientación de la actividad es principalmente la de escuela y prácticas deportivas, y para que todos aquellos amantes del motor pudieran practicar su deporte favorito, sin tener que hacer uso de circuitos mundialistas, con el consecuente coste económico, ni tampoco tener que poner en peligro sus vidas y las de terceros en las carreteras, pero nunca para realizar carreras propiamente dichas». (Eduardo Blanch Cid)




