La Fundación Línea Directa, en colaboración con FESVIAL, han publicado el estudio “La influencia de las drogas en los accidentes de tráfico 2012-2015” en el cual se han analizado 25 millones de controles de drogas y alcohol, y los informes toxicológicos a más de 3.100 conductores y peatones fallecidos.
Los datos extraídos en este informe son verdaderamente alarmantes en cuanto a los conductores y peatones que o bien conducen bajo los efectos de sustancias estupefacientes o presentaban restos de ellas en su organismo en el momento de su fallecimiento.
Así tres de cada diez conductores sometidos al test de drogas da positivo. Se trata, en su mayoría, de un hombre de unos 30 años, con tendencia al policonsumo (drogas, alcohol y psicofármacos) y que conduce en ese estado principalmente por las noches, tanto entre semana como los fines de semana. Esto supone un incremento del 7% desde el 2012.
La presencia de droga en los controles efectuados por la Guardia Civil son mucho más habituales que, por ejemplo, la de alcohol. Mientras que el cannabis y la cocaína están presentes en un 7,5 por ciento y 4,7 por ciento, respectivamente, el alcohol sólo está presente en un 2,6 % del total, lo que supone un descenso del 18% respecto al 2012.
Los peatones no se salvan tampoco, pues 1 de cada 10 dio positivo en drogas en el análisis forense. Mientras el alcohol en los peatones fallecidos ha descendido un 10%, el de drogas ha aumentado un 22%.
FESVIAL también realizaba una encuesta para este estudio en la que se revelaba que cinco millones (un 19 por ciento de los encuestados) confiesan haberse puesto al volante tras consumir algún tipo de sustancia ilegal, sobre todo, hombres con una edad comprendida entre los 25 y los 34 años y que ya han sido sometidos, al menos, a un control de drogas previamente.
Además la percepción del riesgo que se tiene de la conducción bajo los efectos de las drogas no es real ya que se cree que hacerlo bajo el efecto del alcohol es mucho más peligroso. Se desconoce también las sanciones que conlleva dar positivo en un control: 1.000 euros y 6 puntos en caso de falta administrativa, y penas de prisión y privación del derecho a conducir en caso de considerarse un delito o negarse a someterse a las pruebas.
