Cuando comenzamos nuestra etapa como “moteros” tenemos mucho por aprender. Aunque la moto ofrece sensaciones y posibilidades inimaginables en comparación con otros medios de transporte, también tiene sus partes delicadas y muchas de ellas tienen que ver con el propio ADN de las motocicletas, la estabilidad. Damos por hecho que ya sabéis mantener la verticalidad, pero eso no implica que sea fácil hacerlo en todas las condiciones y, de hecho, hay un “enemigo” al que siempre tenemos que tener presente y que se encuentra en los pavimentos de todo el mundo aguardando para darnos un susto, la señalización horizontal.
Creada para indicarnos, ya sea el carril, el sentido, los límites de velocidad… lo cierto es que es indispensable a día de hoy, pero la realidad es que en muchos casos se trata de auténticas trampas, que si bien en coche suelen pasar desapercibido, cuando vamos encima de una moto puede ponernos en aprietos. Como están pintadas, literalmente, sobre el asfalto, nos encontramos ante una superficie muy diferente que, por norma general, no tiene el mismo agarre que nos ofrece el resto de la carretera. Precisamente ahí viene el problema.
Aunque la solución es relativamente sencilla y pasa por añadir a la pintura un material con mayor capacidad de agarre y abrasión. Esto se consigue con arena, creando una especie de lija y es una manera de proceder que hemos podido ver en alguna ocasión y, también, en los circuitos de velocidad.
Desgraciadamente, esta solución, fácil, económica y rápida, evitaría muchos sustos y accidentes, pero las administraciones no están actuando con celeridad y las señales horizontales siguen siendo un gran peligro para los motoristas, especialmente los pasos de peatones.
Por ese motivo hay que ser muy cautos al pasar por encima de una de ellas. De hecho, en la medida de lo posible hay que intentar evitar pasar por encima de las señalizaciones, pero si no nos queda más remedio hay que tener mucho cuidado con todos los movimientos. Como no tienen agarre suficiente, nuestras ruedas tenderán a deslizar tanto en seco como en mojado (cuando se vuelven una pista de patinaje). Por eso hay que dar gas con cautela, cambiar de dirección con precaución y emplear los frenos con sumo tacto. De hecho, contar con ABS en estas ocasiones se agradece por dos.
En resumen, las señales horizontales suponen un riesgo que si bien no podemos evitar porque forman parte de la red urbana e interurbana, sí podemos minimizarlo con precaución y previsión.





