Han pasado casi 10 años desde la última vez que hablamos largo y tendido sobre la ACK Attack y su ansiado récord de velocidad: alcanzar la mágica cifra de las 400 mph (644 km/h) sobre la llanura salada más grande del planeta. Ahora el equipo Top 1 vuelve a las andadas tras varios años de preparación. Después de su último intento en 2023, harán lo propio en este idílico lugar con el único objetivo de lograr su ambicioso objetivo.
ACK Attack conserva su récord 16 años después
Hace apenas unos días desde una de las redes sociales de TOP 1 Oil se emitía un emocionante anuncio que mucha gente a buen seguro estaba esperando: “El Top 1 ACK Attack se dirige a Bolivia este octubre, intentando convertirse en la primera motocicleta en romper oficialmente 644 km/h (400 mph). El piloto Rocky Robinson estableció el récord actual de velocidad en tierra FIM de 606 km/h (376 mph) en 2010 – sigue en pie 16 años después”.
Una vez más el diseñador y propietario Mike Akatiff regresa con la misma máquina para perseguir el próximo hito a través del Salar de Uyuni, la llanura salada más grande del mundo. El propio Akatiff ha comentado al darse a conocer la noticia: “Hemos dedicado más de 20 años al desarrollo de ACK Attack y ya hemos demostrado que es la motocicleta más rápida del mundo. En Uyuni, por fin tenemos la distancia y las condiciones necesarias para comprobar si una motocicleta puede superar oficialmente la barrera de las 400 mph”.
La máquina para lograrlo
Para simplemente plantearse llevar a buen puerto una idea así uno puede imaginarse el tiempo, la dedicación y el dinero que son necesarios. En el caso de la ACK Attack estamos ante una bestia de más de 6 metros de longitud, y apenas unos centímetros por encima del suelo, cubierta por una carrocería fabricada con fibra de carbono y Kevlar. En su interior el piloto se encuentra tumbado en una cápsula reforzada diseñada para ofrecer velocidad y seguridad.
“Esta posición no solo reduce la exposición al viento, sino que también proporciona protección en caso de accidente, gracias a sus características de seguridad integradas”, explican sus creadores. El corazón de la bestia está conformado por dos motores de Suzuki Hayabusa, turboalimentados y profundamente modificados. Empujando al unísono ofrecen una cifra de potencia que supera ampliamente la barreara de los 1.000 CV.
“La velocidad sin control no sirve de nada”
Haciendo nuestro el famoso eslogan noventero de Pirelli, para poder exponer el apartado técnico de la ACK Attack, nos quedamos con una frase de los ideólogos del proyecto que resume a la perfección la magnitud de esta obra de ingeniería: “Construir una motocicleta capaz de superar los 560 km/h (350 mph) planteó numerosos desafíos técnicos. Cada aspecto de la máquina requirió innovación y una atención meticulosa a los detalles”.
Entre los principales aspectos a tratar en el desarrollo de un artefacto así están, por ejemplo, la estabilidad. A casi 640 km/h, incluso la más mínima perturbación aerodinámica puede ser fatal. ACK Attack equipa aletas estabilizadoras y cuenta además con una distribución de peso precisa para mantener el equilibrio y el control. Por supuesto otro factor clave es la tracción; a este respecto comentan desde el equipo:
“Las salinas de Bonneville, donde el TOP 1 ACK Attack batió récords, presentan una superficie única: dura y plana. Los neumáticos personalizados y una modulación precisa del acelerador son esenciales para evitar que las ruedas patinen y mantener el impulso hacia adelante”. Por último tenemos el pilar más importante sobre el que se sustenta esta maravilla de la técnica: la seguridad.
En este contexto la cabina cerrada está equipada con una jaula antivuelco, un sistema de extinción de incendios y un suministro de oxígeno para el piloto, lo que garantiza la supervivencia incluso si ocurriera lo peor… Cruzaremos los dedos para que esto no pase y el equipo Top 1 ACK Attack bata definitivamente el récord que llevan buscando desde hace más de dos décadas.











