Todo está relacionado con el concepto de toma de medidas. A la hora de realizar cualquier medición, sea del tipo que sea, siempre existe una incertidumbre sobre la exactitud científica de la medida debida a distintos factores físicos y de procedimiento. Todos los instrumentos de medición tienen una tolerancia a la hora de devolvernos una medida. Cuanto más preciso y mejor sea ese instrumento, menor será la tolerancia, pero nunca conseguiremos que sea cero.
Ese mismo razonamiento sirve para los radares de la DGT y de la Guardia Civil o demás cuerpos de seguridad. Como instrumentos de medición, son incapaces de dar una medición con un 100% de garantía de exactitud. La DGT estipula después de diversas calibraciones que la tolerancia de sus radares varía desde el 3% en los radares nuevos hasta el 7% en los radares con un historial más extenso.
Por este motivo y para estandarizar las medidas, todas las mediciones, estén realizadas con un radar nuevo o antiguo, adquieren el grado de tolerancia mayor. En velocidades inferiores a los 100 km/h esta tolerancia será de 7km/h y siguiendo la misma justificación, a partir de los 100km/h el margen será de un 7% de la velocidad máxima marcada por tráfico para el tramo en concreto sobre el que se esté realizando el control. A esta manera de actuar, la DGT la denomina “Tolerancia 7”.




