Esta es una historia de superación. Talan Skeels-Piggins ha conseguido finalmente el objetivo que perseguía desde hace 11 años. El piloto británico, «parapléjico desde un accidente de moto sufrido en 2003», alcanzó las 200,254 mph, equivalentes a 322,27 km/h, durante una prueba de velocidad celebrada en el aeródromo de Elvington, cerca de York, en el Reino Unido.
Esta cifra tiene una particularidad todavía más llamativa: Skeels-Piggins controla la moto utilizando principalmente la parte superior del cuerpo y los brazos. Obviamente, la Suzuki Hayabusa que utilizó para conseguirlo fue desarrollada específicamente alrededor de sus necesidades, con más de 600 horas de trabajo y numerosas modificaciones en chasis, suspensiones y, lógicamente, mandos.
El récord llegó el sábado 19 de septiembre durante el evento de velocidad de Straightliners en Elvington. Talan realizó 5 pasadas sobre la milla medida desde parado y fue en la última cuando consiguió superar por primera vez la barrera de las 200 mph. El registro oficial fue de 200,254 mph, unos 322,27 km/h.
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La jornada no fue sencilla. La lluvia y el fuerte viento condicionaron el programa y obligaron al equipo a concentrar las pasadas en aproximadamente 4 horas por la tarde. La moto tampoco llegó a la velocidad que se habían fijado en unas condiciones ideales, ya que el equipo tuvo que lidiar con un problema técnico durante la jornada.
Aun así, la quinta y última pasada permitió a Talan alcanzar las 200,254 mph. Un mes antes, el sudafricano Sampie Erasmus había establecido una referencia de 198,217 mph con una Suzuki GSX-R1000, por lo que la barrera de las 200 mph estaba especialmente presente en el ambiente de las pruebas de velocidad.
Llegar hasta los 322 km/h no consistió simplemente en añadir potencia a una Hayabusa. La moto fue sometida a una profunda transformación para permitir que Talan pudiera pilotarla de forma segura. El proyecto se reactivó a principios de 2025 después de que nuestro protagonista retomara el contacto con el ingeniero y piloto Lee Baxendale. Junto con su hijo Jay y el equipo de Mainline Motorsports, Baxendale dedicó más de 600 horas al desarrollo de la máquina.
El chasis fue alargado y rebajado, mientras que la suspensión recibió modificaciones específicas. En la parte delantera intervino K-Tech y detrás se instaló un amortiguador Nitron. También se incorporaron estriberas especiales y sistemas de sujeción mediante correas de velcro para mantener las piernas de Talan en la posición correcta durante las aceleraciones.
Uno de los elementos más curiosos es el cambio de marchas neumático. Talan puede seleccionar las marchas accionando el claxon, una solución que permite reducir al mínimo los movimientos y mandos adicionales que necesita controlar durante la aceleración.
El turbo llegó al final
Curiosamente, el turbocompresor no formaba parte del proyecto inicial. Lee Baxendale comenzó trabajando sobre una configuración atmosférica, con modificaciones en admisión y escape, mientras estudiaba incluso la posibilidad de utilizar óxido nitroso para conseguir la potencia necesaria. Finalmente apareció la oportunidad de adquirir una motocicleta completa procedente de Sean Mills, de Big CC Racing. El equipo aprovechó su sistema de sobrealimentación, desmontó el resto de componentes y destinó los recursos obtenidos de la venta de piezas y material del proyecto anterior a completar la Hayabusa.
El resultado fue una máquina muy diferente de una Hayabusa convencional, tanto por su preparación mecánica como por la adaptación necesaria para que Talan pudiera permanecer sujeto y controlar la moto durante una aceleración que termina por encima de los 320 km/h.
11 años detrás de las 200 mph
La historia comenzó mucho antes de que aparecieran Lee y Jay Baxendale. En 2015, Talan recibió una Suzuki Hayabusa que necesitaba reparaciones y decidió utilizarla para su primer intento de alcanzar una gran velocidad. Con una preparación relativamente sencilla, escape libre y un mantenimiento adecuado, consiguió registrar 175,630 mph, unos 282,6 km/h. Aquel resultado se convirtió en el punto de partida de un proyecto que acabaría prolongándose durante más de una década.
Los problemas económicos, los accidentes y las dificultades para disponer de una moto capaz de alcanzar el objetivo hicieron que el proyecto quedara aparcado durante años. Por suerte, la colaboración con los Baxendale permitió recuperar finalmente el objetivo de las 200 mph.
De los Juegos Paralímpicos a los circuitos
Skeels-Piggins no es un recién llegado al mundo de la competición. Después del accidente que le dejó parapléjico en 2003, decidió continuar ligado al deporte y llegó a representar a su país en esquí alpino en los Juegos Paralímpicos de Invierno de Vancouver 2010. Su relación con las motos tampoco terminó con el accidente. En 2011 fundó The Bike Experience, una organización dedicada a ayudar a personas con discapacidades físicas a volver a experimentar la conducción de una motocicleta.
Un año después se convirtió en el primer piloto parapléjico en competir frente a pilotos sin discapacidad. Desde entonces ha participado en diferentes campeonatos y proyectos destinados a demostrar las posibilidades de las motocicletas adaptadas. El objetivo de The Bike Experience va precisamente en esa dirección: facilitar que personas que han sufrido lesiones o discapacidades puedan volver a montar en moto dentro de un entorno controlado.











