A veces la gente que me conoce dice que voy demasiado por el libro. Es decir, que intento hacer las cosas con responsabilidad, empatía e intentando no perjudicar a nadie. Incluso me anticipo a lo que debo hacer en el caso de que los demás no sigan los cánones establecidos. Algo que me llamó la atención desde siempre es observar como hay gente que, al llegar al garaje, se quita el casco mientras abre el portón y luego entran para aparcarla en su lugar correspondiente.
Aparentemente no hay nada malo en ello. Ya no estamos circulando por la carretera y una vez detenidos, el casco puede generar calor y sensación de agobio. Además imposibilita la visión, sobre todo en maniobras de aparcamiento.
Pero también es cierto que en muchos casos, los garajes son subterráneos y por lo tanto tenemos que bajar una rampa. Una rampa que en ocasiones puede estar mojada o con restos de aceite. Esto quiere decir que seguimos corriendo el riesgo de tener una caída.

Cierto es que se trata una caída a baja velocidad, pero en muchas ocasiones ocurre que ese tipo de caìdas, inesperadas, son casi peores que una a 30 km/h. El cuerpo, que cae como un “saco de patatas” no tiene tiempo de protegerse frente al impacto, y suelen tener como resultado fracturas de clavícula, brazo, muñeca, etc. Pero lo peor, es relativamente sencillo golpear con la cabeza en el suelo, y esto puede tener consecuencias fatales.
Si vais a aparcar la moto, lo más seguro es no quitarse el casco (si es un modular, lo podéis levantar). Si tenemos una caída tonta, lamentaremos los daños de la moto pero lo más seguro es que no acabemos en el hospital. Lo mismo ocurre si por ejemplo, somos de quitarnos la chaqueta y llevarla encima del depósito mientras bajamos la rampa. O los guantes. Todos estos elementos ahí colocados dificultan nuestro control de la moto.
En la situación actual, si hemos decidido bajar a rodar levemente con la moto por el garaje, recordad bajar el casco por el mismo motivo. Intentando cambiar de sentido, haciendo un giro cerrado o por cualquier otro motivo, podemos tener una caída tonta y hacernos mucho daño.

De igual forma es recomendable que bajemos con un calzado adecuado. Las zapatillas, chanclas o playeros no van incluidos. Unas botas urbanas o de montaña, que protejan el tobillo, evitarán que si nos caemos y el pie nos queda atrapado bajo la moto, se rompa o nos queme el tubo de escape.
Todo esto a algunos les puede parecer una chorrada, pero lo cierto es que si lo pensamos con la cabeza (y no con lo que ponemos sobre el asiento), tiene su lógica y ponerlo en práctica no nos cuesta nada.
La experiencia nos dice que en muchas ocasiones, cuesta menos hacer las cosas bien que mal asi que, al menos, intentémoslo.



