Hay motos clásicas que simplemente desaparecieron y otras que quedaron convertidas en una fotografía. La Galbusera Toyo V8 pertenece a ese segundo grupo. El proyecto fue presentado en el Salón de Milán de 1938, ya ha llovido, nunca llegó a convertirse en una moto de producción, pero su concepto era tan extraordinario que terminó convirtiéndose en una de esas rarezas que sobreviven en los libros de historia.
Ya os hablamos de ella. Pero ahora, pasado un tiempo, y como os estamos contando, su historia tiene un nuevo capítulo. El artesano italiano Mirco Snaidero dedicó alrededor de 11 años a reconstruir aquella máquina en Friuli, trabajando a partir de documentación histórica muy limitada y de las imágenes, pocas, que habían sobrevivido del prototipo original. El resultado comienzó a mostrarse y recupera incluso el funcionamiento del peculiar propulsor.
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Galbusera Toyo V8: un V8 de dos tiempos de solo 500 cc
La idea de Plinio Galbusera y Marama Toyo ya era extraordinaria para finales de los años 30. Toyo había desarrollado un motor V4 de 2 tiempos de unos 250 cc y ambos decidieron llevar el concepto mucho más lejos: combinar 2 de aquellos motores para crear un V8 de aproximadamente medio litro de cubicaje. El resultado utilizaba 8 cilindros y 2 cigüeñales contrarrotantes, una solución destinada a gestionar las vibraciones generadas por una arquitectura tan peculiar. Entre sus elementos también aparecían una caja de cambios de cuatro velocidades y un «sistema de sobrealimentación mediante compresor«.
Las cifras declaradas en su época tampoco pasaban precisamente desapercibidas. La Galbusera Toyo V8 anunciaba 28 cv a 8.000 rpm y una velocidad máxima aproximada de 150 km/h. En una motocicleta de 500 cc de finales de los años 30, eran prestaciones muy llamativas. Y lo más curioso es que no se trataba simplemente de montar muchos cilindros por puro espectáculo. La configuración buscaba solucionar los problemas inherentes a un motor de 2 tiempos de semejante arquitectura.
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El problema de juntar 8 cilindros y 2 tiempos
Un motor de 2 tiempos necesita gestionar de manera muy precisa el intercambio de gases y el llenado de los cilindros. En el caso de la Galbusera, multiplicar ese proceso por 8 hacía que el diseño fuera especialmente complicado. La solución pasaba por «recurrir a un compresor para favorecer la alimentación del motor«. A ello se añadían los 2 cigüeñales contrarrotantes, como os contamos antes, y el complejo sistema de engranajes necesario para sincronizar el conjunto.
El resultado era una mecánica extraordinariamente sofisticada para su época. También era una solución difícil de fabricar, mantener y convertir en un producto comercial viable. Pero, lamentablemente, la guerra acabó con el proyecto. La Galbusera Toyo V8 fue presentada en 1938 y llegó a despertar mucha expectación, pero el contexto histórico terminó jugando en su contra. La Segunda Guerra Mundial interrumpió el desarrollo y el proyecto nunca pasó de la fase de prototipo. Después de la guerra, Galbusera retomó la actividad con motos mucho más convencionales y «la extraordinaria V8 quedó apartada«. Con el paso de los años, incluso el prototipo original desapareció.
La propia historia de la moto se volvió entonces cada vez más difícil de reconstruir. La documentación disponible era escasa y durante décadas la Galbusera V8 quedó prácticamente reducida a las fotografías y referencias históricas que habían sobrevivido. Ahora es cuando entra en escena Mirco Snaidero. Este laborioso artesano italiano comenzó el proyecto en 2015 y dedicó casi 11 años a devolver la Galbusera Toyo V8 a la realidad.
La dificultad no estaba únicamente en fabricar las piezas. También había que interpretar correctamente una motocicleta de la que apenas quedaban referencias visuales. Algunas fuentes hablan de cuatro fotografías antiguas como base fundamental del trabajo, mientras que documentación relacionada con el proyecto menciona tres imágenes tomadas en el Salón de Milán de 1938 y la posterior aparición de documentación adicional. El proyecto fue avanzando pieza a pieza hasta completar tanto la parte ciclo como el complejo propulsor. Además, la misma familia de Galbusera llegó a facilitar documentación y dibujos originales que ayudaron a comprobar determinados aspectos de la reconstrucción.







