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Tu moto puede estar enviando más datos de los que imaginas

El problema no es solo quién los recibe

Un estudio sobre vehículos conectados y sus aplicaciones muestra hasta qué punto pueden compartirse datos de uso, ubicación o identificación con servicios externos, una realidad que también afecta a las motos conectadas.

Los coches y las motos actuales cada vez recopilan más datos y están más conectados. Aplicaciones para consultar información, localizar el vehículo, registrar recorridos, acceder al historial de mantenimiento o utilizar determinadas funciones forman parte del día a día de muchos de los vehículos modernos, pero toda esa conectividad tiene también otra cara: la cantidad de información que se genera y termina saliendo del propio vehículo.

Un estudio realizado en Estados Unidos por investigadores de la Northeastern University con la colaboración de Consumer Reports, ha intentado precisamente comprobar hasta dónde llegan esas comunicaciones. Para hacerlo analizaron 21 coches conectados de 19 fabricantes, además de 30 aplicaciones oficiales.

El método utilizado con los coches fue bastante curioso. Cada uno fue introducido en una jaula de Faraday para bloquear las comunicaciones móviles y obligarlo a utilizar únicamente una red WiFi controlada por los investigadores. De esta manera tuvieron la posibilidad de observar con qué servicios intentaba comunicarse.

El resultado fue que 19 de los 21 coches contactaron con al menos un dominio externo al propio fabricante. Pero todavía es más perturbador el hecho de que 11 de ellos lo hicieron con algún servicio relacionado con publicidad, seguimiento o análisis de comportamiento.

En Europa la legislación es más estricta, pero hacer trampas siempre es posible
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Pero donde los resultados fueron todavía más llamativos fue en las aplicaciones. De las 30 analizadas, 28 enviaron información al menos a un servicio dedicado a publicidad o análisis, y siete llegaron a transmitir datos capaces de identificar directamente al propietario.

El problema aparece especialmente cuando diferentes informaciones pueden relacionarse entre sí. Un identificador del vehículo, una dirección de correo electrónico o una ubicación precisa, por separado, pueden tener más o menos valor, pero cuando se combinan, permiten construir perfiles mucho más completos sobre una persona y sus hábitos.

Las motos conectadas tampoco están fuera de este problema de recopilación de datos

Aunque el estudio se ha realizado sobre coches comercializados en Estados Unidos, el funcionamiento de muchas motos conectadas puede ser similar. La diferencia, eso sí, es que en gran parte de ellas la comunicación no depende de una conexión móvil integrada en la propia moto, sino del teléfono del usuario.

El smartphone se conecta mediante Bluetooth y la aplicación se convierte en el puente entre la moto y los diferentes servicios online. A partir de ahí pueden entrar en juego datos como rutas registradas mediante GPS, ubicación, identificadores de la moto, correo electrónico o incluso información relacionada con aceleraciones y frenadas.

La conectividad tiene su lado positivo, pero hay que tener controlada la “cara B”
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Eso no significa necesariamente que todas las aplicaciones recopilen todos esos datos, ni que cualquier información termine utilizándose con fines publicitarios. De hecho, lo que deja claro el estudio es que las aplicaciones pueden convertirse en uno de los puntos centrales de todo el sistema conectado, y que por ese motivo conviene saber qué permisos tienen y para qué se utilizan.

Otra cosa importante en nuestro caso es que en Europa existe, además, un marco legal específico para proteger esta información. El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) regula el tratamiento de los datos personales y, desde septiembre de 2025, el Data Act establece también obligaciones relacionadas con el acceso a los datos generados por productos conectados.

Aun así, una parte importante del control continúa estando en nuestras manos. Es por eso que siempre conviene revisar los permisos concedidos a cada aplicación (y no solo de nuestra moto), limitar el acceso a la ubicación cuando no sea necesario, y comprobar qué opciones de intercambio de información están activadas puede evitar que se compartan más datos de los imprescindibles.

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David Robledo
David Robledo
La pasión por las motos me viene desde la cuna. En casa la afición de la moto de mis padres, especialmente mi padre, nos hizo vibrar cada domingo y viajar a las carreras. Así que el momento de flirtear con las carreras llegó y durante un tiempo jugué a eso de ser piloto (en motocross, que no había dinero para más). Colgadas las botas y el casco llegó el paso natural, seguir en las carreras al otro lado del muro y en eso llevo desde 2007 trabajando con equipos y pilotos primero, y como parte de SoyMotero.net desde unos años después, especializado como no en todo aquello que tiene que ver con la competición en cualquier de sus vertientes. ¡Siempre full gas!

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