A lo largo de los últimos años, varias han sido las marcas que han desarrollado un modelo de scooter equipado con techo y parabrisas delantero. Sin embargo, fue el Honda Cabina, en 1994, el precursor de este tipo de vehículos. Además, en su momento la marca japonesa llegó a ofrecerlo en dos variantes distintas de motor y tres versiones en total basadas en las mismas.
La idea principal en este proyecto era poder ofrecerles a los clientes de la marca, una eficiente herramienta de movilidad dentro de la urbe. Para ello, el Cabina prometía “una protección eficaz contra la lluvia, el viento, el polvo y el frío, además de una excelente habitabilidad y un estilo único”, tal y como explicaba la propia marca antes de su lanzamiento oficial.

Honda Cabina 50/90: Pionero en el sector
El Cabina se convirtió de facto en el primer scooter, fabricado en serie, que combinaba de manera directa techo y un parabrisas grande con limpiaparabrisas. Nunca antes el sector de la motocicleta había contado con un modelo con estas capacidades. Honda buscaba poder proporcionar las sensaciones de pilotaje de una moto, acercándose a niveles de confort dignos de un automóvil. Al menos en lo que al puesto de mando se refiere.
Así mismo, la marca trabajó de manera ardua en un factor clave de su nuevo Cabina: La ergonomía. Sobre este aclaraba la firma del ala dorada en aquel año de 1994: “El asiento bajo (a 670 mm del suelo) y espacioso y la nueva estructura de la carrocería también crean una postura relajada similar a la de un vehículo de cuatro ruedas. Además, para satisfacer las necesidades de una amplia gama de usuarios, el vehículo es fácil de usar.”

Para ello contaba dentro de su equipamiento de serie, entre otros, con un amplio maletero bajo el asiento, con hasta 36 litros de capacidad. Desde Honda aseguraban que sus dimensiones eran lo suficientemente grandes como para “guardar artículos como raquetas de tenis”, convirtiéndolo así en un nuevo vehículo urbano de referencia.
A nivel mecánico, el Honda Cabina estaba disponible con dos motorizaciones de 49 cc y 89 cc respectivamente. En ambos casos hablamos de propulsores de dos tiempos y refrigerados por aire, capaces de ofrecer una potencia máxima de hasta 8,2 CV en su versión más potente. Además, ambas quedaban asociadas a una transmisión V-matic de relación amplia.

Según aclaraba Honda, sobre esta última ofrecía “un rendimiento tenaz a bajas y medias velocidades, a la vez que logra un silencio excepcional y bajas vibraciones.” Otros aspectos destacables del modelo eran por ejemplo montar un caballete central con accionamiento eléctrico, en el caso de la versión Cabina Stand Up, solo disponible para el modelo de ciclomotor.
Honda describía este elemento como “un mecanismo de soporte eléctrico que permite bajarla fácilmente con solo pulsar una tecla en el interruptor principal al estacionar, lo que facilita su uso en espacios reducidos.” El Honda Cabina solamente se comercializó durante apenas un año y medio, a un precio inicial que partía desde los 279.000 yenes en su versión más económica, unos 1.520 euros al cambio.

Una tarifa que, aplicándole la inflación acumulada desde entonces, equivaldría a unos 3.400 actuales. Por aquel entonces, por esa misma cuantía podías adquirir modelos incluso de 250 cc dentro del segmento scooter, un hecho que pronto se dejó notar en las cifras de venta del novedoso modelo nipón, con su consiguiente descatalogación para la temporada de 1996.
