Lombardini Fabbrica Italiana Motori SpA, fundada en 1933 por los hermanos Adelmo y Rainero, es una de las empresas italianas más reconocidas dentro del sector agrícola, especializado fundamentalmente en la fabricación de motores diésel destinados a este sector principalmente. Sin embargo, en paralelo, Rainero Lombardini dedicaba sus ratos libres a construir motos de gran premio junto a un grupo de amigos.
Tras montar un pequeño taller en un establo reformado, Tiziano Tampelloni, Ferruccio Franceschini, Romeo Bianchi y Dante Vezzani, con la ayuda económica personal del propio Lombardini, lograron diseñar y construir su primera moto de GP de 350 cc. Entre 1972 y 1976 fundarían además, gracias a la colaboración de Franco Rovacchi, presidente del Moto Club Reggiano su propio equipo de motos.
Scuderia Lombardini Motori, un sueño hecho realidad
En una entrevista realizada a Franceschini en un medio italiano, este recordaba un aspecto muy importante en toda esta aventura: “la moto lleva el nombre y el logo de la empresa, pero el patrocinio fue una iniciativa personal suya. El dinero salió de su bolsillo, no de la empresa. Nunca hemos tenido nada que ver con Lombardini Motor.” Independientemente de quien financiara aquel proyecto, no cabe duda de que lograron su principal objetivo.
Tras lograr finalizar su primera moto de carreras, equipada con un motor de “tres y medio” de dos tiempos refrigerado por agua, asociado este a una caja de cambios de seis velocidades, realizaron las primeras pruebas en el circuito de Misano de 1976. Incluso un tal Franco Uncini se puso a sus mandos durante aquel test, del cual se dedujo que había que realizar algunos cambios importantes, sobre todo en su parte ciclo, para que la moto funcionara de manera eficiente.
Tras cuatro años de desarrollo, la Lombardini 350 estaba lista para disputar el GP de Venezuela en el circuito de San Carlos, en marzo de 1978. El encargado de pilotarla sería José Cecotto, el mismo que se haría con la cuarta posición durante los entrenamientos de clasificación. Sin embargo, la moto se quedó sin embrague cuando se había disputado el 50% de la prueba aproximadamente.
Fue verdaderamente llamativo que un prototipo fabricado de manera artesanal por unos cuantos amigos (ninguno de ellos mecánico), le plantara cara a las tecnológicas monturas japonesas. Aquella plataforma sobre la que se desarrolló la Lombardini 350 sirvió posteriormente para crear motores de más cilindrada: Desde una 500 cc 2T de cuatro cilindros, hasta una 750 compartiendo esta misma configuración técnica.
Para 1982 con la extinción de la categoría de 350 y la fuerte inversión que se precisaba para poder continuar con el proyecto, sus ideólogos decidieron poner fin a aquella aventura tras más de una década de trabajo. Franceschini explicaba sobre esto: “Ya habíamos llegado al final de nuestra carrera deportiva, aunque la idea de poner en práctica nuestras ideas en el mundo de las motos siempre estuvo abierta. Solo que nosotros, a diferencia de otros artesanos del mundo de las carreras de motos, lo hacíamos por pura pasión; esta nunca fue nuestra profesión.”
Sin embargo, la pasión les pudo y años después regresaron al mundillo de las carreras. Para “1985/86, de nuevo en nuestro tiempo libre, construimos una 125 monocilíndrica, que confiamos al equipo de Tiziano Del Rio, dirigido por Massimo Matteoni y pilotado por el difunto Doriano Romboni. La usaron en un par de ocasiones, pero después, creo que por razones económicas, los patrocinadores querían que usaran Honda, así que abandonamos el proyecto.”

Franceschini concluye: “También construimos la 250 bicilíndrica. El proyecto nació de la profunda amistad con Víctor Palomo y de la idea de que… Podría volver a las carreras. Obviamente, sin ninguna ambición. Este tipo de cosas se dicen en la mesa, quizá después de unas copas de más.” En la actualidad la Lombardini 350 se conserva en el Museo Salsapariglia de Bagnolo. Por su parte la versión de 500 cc está expuesta en el Museo Bariaschi de Guastalla.
Entre algunos de los pilotos que en algún momento se pusieron a los mandos de las motos de carreras de Lombardini se encuentran José Cecotto, Luigi Torelli de Reggio Emilia, Víctor Palomo, Mario Fiorentino, el checo Prati Piestany y Franco Bursi de Módena. Esto nos ofrece una visión general de la relevancia que tuvo aquel periodo, donde la Scuderia Lombardini Motori estuvo a punto de sorprender a los gigantes del sector a base de prototipos creados por un grupo de colegas, en sus ratos libres.