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El Camino de Santiago ¡con scooters de reparto!

Fotos: TGB
Fotos: TGB
No es necesario cruzar el mundo para vivir una aventura sobre dos ruedas. A veces el reto no es el dónde, sino el cómo, como descubrimos al realizar 870Kms de esta ruta centenaria a lomos de 6 scooters TGB Express 125.

Entre los amantes del motociclismo nadie duda en calificar al rally Dakar como “La última gran aventura”, pero todos sabemos que es una empresa harto difícil de poder disfrutar, tanto por lo cerrado de las listas de inscritos como por el elevado presupuesto necesario para afrontarlo. Nuestro amigo José María Peña lo ha disputado en 2 ocasiones, la última africana y la primera del cono sudamericano, consiguiendo en su primera participación pisar el podium en Dakar en la categoría de quads. Pero esa etapa, por el momento, quedó en suspenso, y cuando la cuadrilla se juntaba a tomar un café se acababa planeando otro tipo de viajes y o aventuras, como la ruta 66, Cabo Norte, la Panamericana… sin caer en la cuenta de que la ruta de aventuras más antigua conocida la tenemos en España, y pasa por la puerta de nuestra casa: El Camino de Santiago.

En la primera parte de El Camino nos encontramos con hielo y barro por todas partes.

El Camino de Santiago es sin duda la gran ruta europea. Ya desde antes de la Edad Media los aventureros iban en busca del final del mundo conocido. Pero claro, necesitábamos plantear un reto, añadir dificultades. Ir por el campo con moto de campo resultaría sencillo, así que puestos a buscar ideas se nos ocurrió que la moto menos adecuada para ir por los caminos sería un scooter. Planteamos la idea a TGB España y les encantó la idea. En la confianza de que sus vehículos son duros y fiables, nos cedió 6 scooters de su modelo Express. El TGB Express más que una moto es una herramienta de trabajo para repartidores, servicios de mantenimiento, cadenas de alimentación a domicilio, etc. y a nosotros, que ya estábamos metidos en el papel de peregrinos, nos gustó mucho esa moto con mochila.

Nos encaminamos a Roncesvalles para iniciar nuestro particular Camino de Santiago, llegando a nuestro punto de partida antes del amanecer. Hasta la víspera las temperaturas en la península habían sido excepcionalmente cálidas, pero esa mañana los termómetros se situaban en los cinco grados negativos, aunque, eso sí, el cielo estaba magnífico. Al final del día los cuentakilómetros nos indicaban que habíamos recorrido 146 duros kilómetros.

A la mañana siguiente, José María nos hizo madrugar, ya que el programa comprendía realizar la etapa maratón, nuestro objetivo era llegar a Sahagún, pero dado que todo transcurrió sin mayores problemas conseguimos llegar a León, completando así 305 kms. El tránsito por tierras riojanas no supuso mayores incidencias, pues los caminos de parcelaria que transcurren entre sus viñas se encuentran en bastaste buen estado. Al entrar en tierras burgalesas, en el ascenso al Puerto de La Pedraja, comienzan las complicaciones.El agua caída días atrás deja grandes charcos plagados de roderas, y que a pesar de ser mediodía, permanecen congelados. Por Atapuerca, los caminos continúan en la edad de piedra, incluso peor.

Las lajas y el hielo no son buenos compañeros para los neumáticos de nuestras Express. Cruzamos Burgos para encaminarnos a Castrojeriz, una localidad que nos dejó importantes recuerdos; antes de alcanzarla un tramo de barro hizo que se embozaran los pasos de rueda de nuestras scooter y mas tarde en un rápido ascenso con la tierra muy suelta se produjeron dos salidas de pista, afortunadamente sin consecuencias para máquinas ni pilotos. Salimos de León con los termómetros aterrándonos con unos negativos 9 grados, pero el sol tampoco quería perderse este nuevo tramo. Cursos de agua que normalmente se vadearían, en esta mañana resultaban imposibles, estaban completamente helados. En Astorga da comienzo una de las zonas mas bonitas del camino con enclaves tan significativos como La Cruz de Hierro, El Acebo y un vertiginoso descenso hasta Molinaseca, para adentrarnos en El Bierzo y llegar a su capital Ponferrada.

Camino de Santiago en moto, Ponferrada

Llegada a Ponferrada, capital de El Bierzo.

La siguiente dificultad nos la encontramos para ascender hasta el primer enclave gallego, O Cebreiro, con su conjunto histórico artístico. Un poco más adelante el hielo sigue haciendo de las suyas y algunas rampas en subida también ponen a prueba nuestro estado físico y los embragues de las Express, pues tenemos que subir las motos a mano. Más adelante, una caída al entrar en una zona de barro nos obliga a hacer un relevo entre los peregrinos, y de nuevo nos enfrentamos a caminos en mal estado con mucho hielo, que retrasan nuestro avance. Al anochecer conseguimos alcanzar Portomarín, para disfrutar de un merecido descanso tras 222 kilómetros.

Camino de Santiago en moto, coronando el Monte de Gozo

Coronado el Monte de Gozo, sólo mediaba un paseo cuesta abajo hasta Santiago.

La cercanía a Santiago espolea nuestros ánimos y antes de amanecer ya estamos preparados para partir hacia una etapa sumamente divertida que suma caminos revirados, sendas entre bosques de eucaliptos y zonas rápidas para llegar al Monte do Gozo, desde donde ya divisamos nuestro primer objetivo, Santiago de Compostela.

Camino de Santiago en scooter, Plaza del Obradoiro

¡Prueba superada! El Santo Patrón nos espera detrás de esos muros.

La visita a nuestro patrón es obligada y con el permiso de la policía local accedemos con nuestras TGB a la Plaza del Obradoiro. Decidimos continuar esta ruta que tenía su meta en Finisterre, el final del mundo conocido antiguo. Un recorrido por carretera con el consiguiente divertimento que supone circular en grupo y con monturas de idénticas prestaciones, y que nos deparó la única incidencia técnica de todo el viaje, un pinchazo en el neumático trasero de una de las motos. Resulta paradójico que tras 800 kilómetros por caminos, sea el asfalto que deteriore un neumático diseñado expresamente para él. ¿Cosas de meigas?

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