Lo anunciábamos recientemente, bueno, más bien lo hacía el nuevo CEO de KTM, Gottfried Neumeister, y nosotros nos hacíamos eco de sus palabras con relación al X-Bow, posiblemente el producto más exclusivo que hasta la fecha comercializa la compañía austriaca: “El lema de la reestructuración es el enfoque y la simplicidad”. Asi comenzaba su análisis sobre el futuro del superdeportivo de la marca.
Una afirmación que tenía mucho que ver con el reciente rescate económico por parte de Bajaj Auto, y las nuevas condiciones financieras y estratégicas a las que se enfrenta KTM AG. Si a ello le unimos el hecho de que durante la pasada campaña, tan solo se lograron vender 36 ejemplares del modelo, pues como se suele decir en estos casos cuando la evidencia brilla por sí sola: “blanco y en botella, leche”.

Neumeister de una manera menos coloquial concretaba: “El año pasado vendimos 36. De nuevo, un proyecto excepcional, en el que hemos demostrado nuestra capacidad y contamos con uno de los mejores ingenieros del mundo. Pero el proyecto no nos ayuda a vender motocicletas.” Así que, dicho esto, todos nos preparábamos para la desaparición total del X-Bow dentro de la actual gama de modelos de KTM… Hasta ahora.
La cerveza se erige como salvadora del KTM X-Bow
No estamos de broma, entre otras cosas, porque es el grupo cervecero más grande del planeta, AB InBev, el que se ha interesado por la adquisición de KTM Sportcar GmbH, la filial de Pierer Mobility encargada de la fabricación del exclusivo X-Bow de la firma austriaca. Una compañía belga fundada por la familia De Mevius y que gestiona la distribución y venta de marcas tan reputadas en el sector como Budweiser, Corona o Stella Artois, entre otras, tal y como confirman los compañeros de Ride Apart.

Se rumorea que el precio final de venta de KTM Sportcar GmbH está en torno a los 10 millones de euros y que, más allá de los beneficios empresariales que pueda repercutir esta operación en las cuentas anuales de la compañía belga, ha sido la pasión de sus dirigentes, por esto del mundo del motor, la principal razón de que llegue a buen puerto la operación.
Concretamente, hablamos de los hermanos Frederic y Gregoire De Mevius, siendo este último un reconocido piloto de rallyes que compite actualmente en rally raid y anteriormente hizo lo propio en el World Rally Championship 2 (WRC 2). Dicho todo esto, más de uno, en la redacción, está ahora mismo con una sonrisa de oreja a oreja.

No sabemos si porque se alegra enormemente de que el X-Bow se pueda salvar de esa desaparición anunciada, o porque haya sido una cervecera (esas compañías a las que el susodicho tanto venera) la encargada de obrar el milagro.
Sea como fuere, solo esperamos que muy pronto se confirme de manera definitiva la operación y podamos seguir disfrutando por muchos años de un molinillo tan especial como el X-Bow.
