En nuestra consulta de esta semana sobre moto nueva nos metemos por primera vez en el mundo de los scooter de tres ruedas. Gracias a Bili, que está a punto de comprar un Gilera Fuoco 500, podemos responder a una de esas preguntas que rondan la cabeza de más de uno y de dos usuarios ¿es complicado conducir un scooter de tres ruedas?
El caso es que nuestro amigo Bili ha podido probar en un parking uno, concretamente un Fuoco como el que va a adquirir, pero la primera sensación que le ha dado es que no es tan ágil como una moto y duda de si es cómoda para circular entre el tráfico.
La respuesta es muy sencilla. Aunque los scooter de 3 ruedas son un poco más voluminosos que sus “hermanos” de dos ruedas, se trata de unos vehículos pensados para poder hacer las mismas maniobras o muy parecidas que ellos. Si es cierto que hay que aprender a llevarlos, pues al principio el tacto, las sensaciones y la manera de conducirlos es un poco diferente a una moto convencional. Sin embargo, según van pasando los kilómetros la conducción se va adaptando y además se gana en confianza, porque aunque sabemos que llevamos tres ruedas, la primera sensación al maniobrar es la de que el scooter se puede caer para un lado con mayor facilidad.
Hay que aprender a llevar los scooter de tres ruedas, pero su manejabilidad es similar a la de un maxiscooter
En realidad tras el Gilera Fuoco, los Piaggio MP3, Peugeot Metropolis… hay una gran labor de ingeniería que vela por aumentar la seguridad en el tren delantero sin perder los puntos fuertes de la moto. En carretera su comportamiento también es exquisito, aunque ojo, llevar tres ruedas no implica que el riesgo de sufrir una caída desaparezca y, por tanto, no hay que confiarse y hay que mantenerse siempre alerta como si lleváramos un scooter “convencional”.




