Los neumáticos siguen dando de qué hablar en MotoGP. Superado el sobresalto y la inquietud generada en Argentina por el problema con el neumático trasero, en Austin fue el delantero el que llevó de cabeza a los pilotos, como sucedió al inicio del invierno. Y una vez más la clave ha estado en la decisión del piloto, en este caso de Marc Márquez, que marcó las diferencias con el resto.
Márquez adoptó una decisión clave: montar el neumático delantero blando. Y acertó de lleno. Porque mientras la mayoría sufría en las primeras vueltas de carrera, produciéndose numerosas caídas por problemas de agarre delante (Baz, Rossi, Pedrosa, que se llevó puesto a Dovizioso, Crutchlow y Smith), Márquez fue capaz de marcar un ritmo al que nadie pudo llegar. De los hombres de cabeza, el único que eligió esa misma opción fue Aleix Espargaró. Márquez hizo la primera media carrera en 2’04” mientras nadie más lo conseguía (solo Lorenzo y Pedrosa se sacaron un 2’04“9), asi que décima a décima fue dejando atrás a todo el mundo. Y una vez estabilizadas las posiciones, nadie quiso correr riesgos y todos amarraron el resultado.
En Moto2 la historia fue similar. Alex Rins, desde la pole, dominó una carrera en la que solo estuvo por detrás de otros pilotos en el tramo entre la salida y la primera curva. Luego marcó su ritmo y controló la situación. A veces Sam Lowes se le echaba encima y recortaba la diferencia, pero Rins supo manejar muy bien la pizarra y llevó al inglés toda la carrera con la lengua fuera. El resultado fue impecable, porque gracias a esta victoria Rins ha vuelto a entrar en el grupo de los aspirantes al título, que es su objetivo.
La historia en Moto3 fue bien diferente, porque todo apuntaba a que Jorge Navarro se llevaría la victoria dado su arrollador arranque de carrera, pero el valenciano no se sentía cómodo. Ayer fue un día donde las sensaciones primaban mucho, y el cambio de las condiciones climatológicas, con un fuerte viento, al que son especialmente sensibles las motos de Moto3, y una bajada de temperatura, hicieron que Navarro no tuviera una total confianza. El polo opuesto fue Romano Fenati, que en Austin sí se movió a gusto. Que nadie más pudiera estar con ellos demuestra las dificultades que ofrece la pista tejana para adaptarse a ella: si no te engancha, prefieres cumplir sin complicarte la vida y llevar la moto hasta el box.
La sorpresa del Gran Premio
El error de Valentino Rossi fue, sin duda, algo inesperado. Con problemas de embrague, lo quemó en la salida y no tenía buen tacto. Y perdió la calma: no quiso ceder demasiado terreno al inicio y se precipitó, sufriendo una sorprendente caída.
Carrera para olvidar
El error de Dani Pedrosa en Austin provocó también la caída de Andrea Dovizioso, que por segunda vez consecutiva se vio derribado cuando estaba en posición de podio. Quedaba toda la carrera por delante y quién sabe qué habría sucedido, pero Dovizioso cumplía con su papel. Su periplio americano será para olvidar.
Un piloto a seguir
Sam Lowes está mostrando una actitud más consistente. Sigue siendo capaz de todo, de lo bueno y de lo malo, porque en entrenamientos es habitual que ruede por los suelos, pero en carrera se muestra consistente. Por algo es el líder del Mundial de Moto2.






