La llegada de las motos eléctricas plantea un dilema para muchos usuarios. Aunque la aceleración instantánea y el silencio son ventajas para algunos, otros echan en falta las sensaciones que acompañan a un motor térmico: el ruido del escape, la respuesta al abrir gas y esas vibraciones, intrínsecas a cualquier motor de combustión, que recorren la moto y el cuerpo del piloto. Yamaha no quiere que esa conexión se pierda.
La patente, registrada bajo el nombre de “Saddle-Riding Type Electric Vehicle”, describe un ingenioso sistema en el que un pistón falso se mueve dentro de un cilindro accionado por un motor lineal. Este movimiento genera vibraciones reales y permite simular tanto la admisión como el escape de aire, reproduciendo así ruidos y sensaciones muy similares a los de un motor de combustión de cuatro tiempos.
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Yamaha piensa en un motor simulado con el que suplir la falta de sensaciones
En otras palabras, tal y como cuentan los compañeros de RideApart, Yamaha plantea dotar a sus motos eléctricas de un “motor simulado” que no produce emisiones, pero sí ofrece la experiencia sonora y táctil de una moto convencional. La idea responde, según la propia patente, al deseo de muchos usuarios que apoyan la reducción de emisiones de CO₂, pero que al mismo tiempo no quieren renunciar a lo que hace única a una motocicleta frente a un coche eléctrico: la experiencia sensorial.
Aunque todavía no se sabe si este sistema llegará a producción, lo cierto es que abre un debate interesante en el mundo de las dos ruedas: ¿es el futuro de la moto eléctrica ofrecer silencio absoluto, o recrear las sensaciones que han enamorado a generaciones de motoristas? Yamaha parece tener clara su respuesta.