Nunca nos cansaremos de decirlo: Las dos últimas décadas del siglo pasado representan la edad de oro del mundo de las motos. Y una prueba fehaciente de ello es esta Suzuki GSX-R250R de 1989 que actualmente están subastando los amigos de Iconic Motorbikes. Una belleza en tamaño a escala de sus hermanas mayores que representa a la perfección la esencia que emanaban de las “Gixxers” de aquella época.
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Suzuki GSX-R250R en detalle
Si tuviera un rato, y me pusiera a rebuscar entre los cientos de revistas que inundan la habitación donde ahora mismo tecleo estas líneas, a buen seguro encontraría una de las pruebas de época de la GSX-R250 original que en 1987 lanzó Suzuki al mercado japonés. Conocida internamente bajo el código GJ72, representó el inicio de una emblemática saga de “molinillos” capaces de girar por encima de las 14.000 revoluciones sin inmutarse.
Para 1989 decidió darle una vuelta de tuerca al concepto con esta variante “R” (GJ73A) con una silueta mucho más definida, gracias a su asiento a dos alturas, frontal más afilado o un sistema de escape deportivo que abandonaba el típico color negro de la versión precedente. Como colofón su icónico cuentavueltas tarado a partir de las 3.000 rpm. Tal y como la definía la propia marca en aquel momento, estábamos ante “un estilo inspirado en una moto de carreras de resistencia con una carrocería de mayor cilindrada.”

En el apartado mecánico la GSX-R250R contaba con un tetracilíndrico DOHC de 248 cc, refrigerado por agua y asociado a una caja de cambios de seis relaciones. Para la alimentación se optó por una batería de cuatro carburadores individuales Mikuni “Slingshot” de tiro descendente. Sus 45 CV de potencia a 15.000 rpm y los 25,5 Nm de par máximo a 10.500 rpm eran más que suficientes para mover con plena soltura los 143 kilogramos en seco que declaraba la marca.
Un motor que a su vez quedaba encastrado en un chasis Albox de nueva factura, heredado directamente de su hermana de 400. Cabe mencionar además que la GSX-R250R equipaba el primer basculante con subchasis en una moto con esta configuración mecánica (4T y “dos y medio”), “desarrollado a partir de la experiencia de motos de competición” tal y como afirmaba Suzuki en su momento.

La parte ciclo de la GSX-R250R se completaba con una horquilla delantera más robusta que la que montaba su antecesora y un monoamortiguador central actuando en su parte posterior. Por último, para la frenada, Suzuki recurría a un doble disco delantero de 290 mm accionado por pinzas Tokico de doble pistón. En definitiva un conjunto perfectamente equilibrado para desempeñar el papel de “mata gigantes” de ser exprimido al máximo en las manos idóneas.
En el caso de la unidad que hoy nos ocupa, esta queda asociada al VIN: GJ73A106402 y cuenta únicamente con 6.817 kilómetros recorridos, aunque este dato, según el propio vendedor, no es demostrable. El mismo explica sobre la historia que rodea a esta Suzuki GSX-R250R de 1989: “Esta moto me llegó como una superviviente muy original, completa e intacta. El anterior dueño la importó de Japón en 2024 y decidió vender parte de su colección el año pasado.”

Continúa: “Tuve la suerte de comprarla junto con algunas otras. No se conoce su historial anterior a 2024. Aunque la moto necesitaba algunos cuidados, me impresionó mucho su originalidad. Toda la pintura, la carrocería, los retrovisores, el escape y la tornillería eran originales. Todos los tornillos del carenado estaban en su sitio y en su lugar correcto.”
Concluye: “No suelo ver eso. Había indicios de mantenimiento previo (reparación del carburador, bujías), pero parecía profesional. La moto no muestra indicios de daños por colisión. A pesar de sus 37 años de vida, la pintura y la carrocería estaban en muy buen estado. Quizás un testimonio de la calidad Suzuki. Mi objetivo era preservar la originalidad al máximo, sin dejar de lograr una presentación de calidad de coleccionista.”

En este momento la puja más alta por esta preciosa GSX-R250R es de 3.600 dólares, sin haber alcanzado la cifra mínima de reserva. Suponemos que alguien terminará por ofrecer la cuantía suficiente para alcanzarla, porque de no ser así esta joya seguirá almacenada como hasta ahora y sin ser disfrutada como merece ¿nos hace echaros una treintañera de lo más pintona?… Más información y detalles pinchando aquí.