Hace tiempo que aquello de “los escapes ruidosos salvan vidas” quedó totalmente desmentido y pasó a ser poco más que una leyenda urbana. Aun así, y aunque la industria de la automoción movida por las legislaciones avanzan a una movilidad más silenciosa, hay quien está como loco por llevar un escape en su moto o coche que haga ruido, mucho ruido.
No vamos a negar que un buen sonido de un motor en el contexto correcto es una maravilla. ¿A quién no le gusta escuchar una MotoGP a escape libre o un V12 rugiendo en circuito? Seguramente todos los que tengan un corazón que bombee sangre estarán encantados con la idea.
Pero el problema viene cuando ese ruido se produce en lugares como las ciudades, donde hay miles de personas que se ven afectados porque un usuario decida quitar el silencioso a su moto o coche. Depende de los barrios esto pasa más o menos, pero en casi todos hay algún vecino que desprecia tanto el bienestar de sus conciudadanos como los conciudadanos desprecian la integridad de los dientes del susodicho cada vez que pasa a las 3 de la mañana dando el espectáculo.
Para hacer ruido siempre hay quien encuentra excusas
El tema es peliagudo, porque hay mil excusas peregrinas. Desde la que decíamos de que el ruido salva vidas ,hasta la de “a mí me va a decir usted qué escape puedo o no puedo usar”. Pero la realidad es que hay unas normas por el bien de todos que hay que cumplir y en Reino Unido, que para lo que quieren son mucho más serios y formales que lo somos aquí, están a favor de que se establezcan más controles de ruido y que, además, las multas sean más severas.
Así lo afirma el estudio realizado por Auto Express en el que encuestaron a 1.138 sobre los problemas de ruido. Pues bien, el 63%, es decir, tres de cada cinco o algo más de seis de cada 10 encuestados, se mostraron a favor de medidas más estrictas en ITV en este sentido. Y ojo, porque los que quieren que haya más repercusiones en lo que a multas se refiere sube a un 67%.
Y eso que, como decíamos, las normas y regulaciones hacen que los índices sean cada vez menores y, por ejemplo, en la Euro5+ el máximo es de 77 dB, y esta cifra no puede variar al cambiar el sistema de escape original.
El fondo de la cuestión revela claramente la incomodidad que sufren muchos ciudadanos en el día a día en Reino Unido, donde más de la mitad de los adultos del país sufren problemas diarios con el ruido. Lo curioso es que en un momento en el que la industria va encaminada a vehículos menos ruidosos y más aún si hablamos de la electrificación, los más ruidosos irán destacando cada vez más.

