Laia Sanz afronta el Dakar 2014 después de otro año histórico, en el que ha conquistado su 13º título mundial de trial, el segundo de enduro y tres medallas de oro en los X Games de enduro extremo. Y todo ello, pese a realizar la temporada como piloto privado, es decir, sin el respaldo de una marca de motos oficial: «Seguramente, el 2013 ha sido mi mejor año. Por resultados, podría decir que ha sido un año perfecto, aunque también ha sido el más duro».
Si el 2012 de Laia estuvo marcado por las lesiones, el 2013 se ha visto sin duda condicionado por la marcha de su anterior equipo Gas Gas por decisión propia y la ausencia del respaldo de una marca oficial de motos. A pesar de todo, la piloto de Corbera de Llobregat ha vuelto a multiplicarse para revalidar sus títulos mundiales de trial y enduro, aunque en ocasiones haya debido compaginar ambas especialidades en un mismo fin de semana, demostrando tener el don de la ubicuidad. Y para rizar el rizo, ha disputado sus primeros X Games en los que también ha salido campeona.
Llegará pues en plena forma al Dakar 2014 y con el deseo de quitarse la espina de la anterior edición, en la que los problemas mecánicos estuvieron a punto de obligarla a abandonar. Cuando luchaba por acabar entre los 30 primeros de la general en motos y tras haber protagonizado grandes actuaciones que le permitieron ser 12ª en la octava etapa, Laia tuvo que ser remolcada por su mochilero durante más de 400 kilómetros en una jornada épica que jamás olvidará.
Esos fueron sus peores momentos de las tres participaciones en el Dakar pero, una vez más, Laia se recuperó de forma espectacular. Sólo dos días después de aquel calvario y sin apenas haber descansado, protagonizaba una increíble jornada. En la etapa 11, remontaba 100 puestos, al partir desde la 125ª plaza y acabar de forma brillante en la 25ª.
«Aunque no fue culpa mía, la experiencia del año pasado resultó muy dura y sirvió para conocer el auténtico Dakar. También es positivo vivir ese otro lado de la carrera y, a pesar del resultado final, puedo decir que fue mi mejor Dakar».
Para esta nueva edición, Laia pilotará una moto similar a la de los miembros del equipo oficial HRC, que desarrolla 56 CV, supera los 170 km/h y pesa unos 140 kilos…
«Nunca antes había tenido una moto tan competitiva en el Dakar. Es cierto que el piloto hace mucho, pero es básico contar con una buena moto. Me siento afortunada por afrontar este raid con una máquina así y con el apoyo de KH-7, sin el que nada de esto sería posible. Espero sacar el máximo rendimiento y devolver al equipo la confianza que ha depositado en mí».
«En los primeros días del último Dakar fui mejor de lo que esperaba, lo que me sirvió para coger confianza y demostrarme a mí misma que soy capaz de hacer un buen papel. Esta vez el objetivo es, sobre todo, acabar, tarea que no será nada fácil. Más que hacer un buen resultado puntual en una etapa, lo que me importa es la general y me marco el reto de luchar con los hombres para clasificarme al final entre los 25 o 30 primeros».
«La organización ha preparado etapas más largas y duras que otras ediciones. Durante cinco jornadas nos separarán completamente de los coches, por lo que sospecho que a las motos nos harán pasar por sitios muy técnicos y complicados. Seguro que será un Dakar muy selectivo, que me obligará a estar muy atenta y concentrada desde el primer día».









