Cuando Bimota anunció por sorpresa que de la mano de Kawasaki e integrada en lo que ahora es el KRT pasaría a participar en el WSBK en 2025 nos quedaron muchas dudas por resolver. Ahora que ha pasado el tiempo, ya tenemos claro que será sustituyendo con su KB5 a la Kawasaki ZX-10R del equipo oficial, y también sabemos que los responsables del proyecto tendrán que enfrentarse a una normativa para que la moto pueda competir.
De hecho, para competir en el WSBK hay que cumplir varias normas, aunque la principal es que sea una moto fabricada en serie y que pueda circular por la calle. Esto ya es complicado en el sentido de que, lo primero que tienen que pensar, es en la manera de pasar todas las homologaciones pertinentes para circular.
Pero hay más. Luego tienen que cumplir unos requisitos en lo que a la propia competición se refiere, y es por eso que Bimota y Kawasaki tienen por delante una tarea importante. Actualmente, ninguna de las Bimota que conocemos podrían tomar parte en el campeonato porque no son motos que se adapten a la categoría.

Por eso estamos esperando una versión que deberíamos conocer antes de que acabe el año. Y es que si quieren participar la próxima temporada, el tiempo juega en su contra. Sabemos del proyecto que Bimota será la encargada del chasis y Kawasaki suministrará el motor de la ZX-10R. A partir de ahí no sabemos ningún detalle más de la Bimota KB5, que es el nombre que tendrá la moto en cuestión.
Las normas que tendrá que cumplir la Bimonta KB5 para participar
Ahora bien, no sería lógico esperar de la KB5 ni una moto ultra radical ni, tampoco, tremendamente cara. El reglamento del WSBK tiene un tope de precio de venta al público, porque para poder homologarla su PVP debe ser inferior a 44.000 euros. Esto es el precio máximo que la moto, de la que se parte para luego preparar y competir, nos costaría en cualquier concesionario. Aunque se puede hacer trampa: la marca puede vender por debajo de su precio óptimo, incluso perdiendo dinero.
Además de eso, hay otro requisito. En el primer año se deben fabricar, que no vender, al menos 250 unidades de la KB5, y para 2026 tendrían que ser 500. Y este dato, que parece poco trascendente, es parte del truco, puesto que al ser tan pocas unidades, las marcas pueden tomarlo como una inversión y ofrecer el máximo sin esperar grandes beneficios. Lo que decíamos antes con el precio de venta final.

Lo que sí es seguro es que la Bimota KB5 es una de las motos deportivas más esperada de los últimos tiempos y, sin duda, todo el mundo en el WSBK está pendiente de dónde podrá llegar en la tabla de tiempos. Eso sí, tanto para conocerla como para saber su rendimiento, todavía nos tocará esperar un poco más.