Curiosamente hemos conocido antes la versión de carreras de la Bimota KB998 Rimini que su versión de calle, pero por fin podemos decir que conocemos una de las que con el tiempo será una moto de ensueño. Es la vuelta por todo lo alto de Bimota a la competición, y lo hace de la mano de su nuevo propietario, Kawasaki.
Es por ello que ya sabíamos algún detalle, como el hecho de que llevaría el motor de la Kawasaki ZX-10RR, aunque ahora hemos podido ver más en detalle cómo será la nueva montura italo-japonesa. Y en el EICMA, hemos podido conocer algunos detalles muy interesantes sobre el modelo.
Algo que llama la atención es el esfuerzo aerodinámico que emplea la moto. No se limita a un carenado afilado y apéndices aerodinámicos que ya pudimos ver en la moto de carreras, sino que en el modelo matriculable encontramos gestión electrónica de estos dispositivos.

No significa que el usuario tenga que estar pendiente también de ellos, pues esa gestión electrónica la llevará a cabo de manera automática la propia Bimota KB998 Rimini. Tanto estos apéndices como otras muchas piezas de la moto han sido fabricados en carbono, y eso termina de darle un aspecto único a cada una de las 500 unidades que saldrán de fábrica durante los dos próximos años.
Por tanto, será una edición tremendamente limitada, porque únicamente se fabricarán 250 por cada uno de los dos años para cumplir con las exigencias del WSBK en materia de homologaciones y, además, Bimota ha confirmado que no habrá una versión más económica.
Ahora que ya sabes que si quieres una tendrás que darte prisa, también has de saber que el precio se ha fijado en 44.000 euros, una cifra relativamente ajustada teniendo en cuenta el resto del equipamiento de la moto.

La Bimota KB998 Rimini ofrece 197 CV de serie
Como decíamos, la Bimota KB998 Rimini emplea el motor de la Kawasaki ZX-10RR y declara una potencia de 197 CV a 13.600 rpm con 111 Nm de par motor a 11.700 rpm. Se sabe que se han llevado pocos cambios en el motor, aunque sí destaca que el sistema de escape es directamente Akrapovic.
En cuanto a la parte ciclo, el chasis es una mezcla de tubo de acero y zonas de aluminio mecanizado justo en la zona en la que se ancla la parte trasera del motor. Un sistema híbrido bastante peculiar que, pensando en la moto de competición, puede suponer ciertas ventajas a la hora de buscar la rigidez necesaria en cada momento o que mejor convenga a cada piloto.

El basculante es otra pieza clave en el conjunto y su aluminio ha sido mecanizado. Si nos centramos en las suspensiones, Showa se encarga tanto del tren delantero como del trasero. Delante una horquilla invertida totalmente regulable y detrás un amortiguador trasero igualmente regulable en todos los sentidos. De la frenada se encarga Brembo con sus pinzas Stylema para el tren delantero, mientras que Marchesini firma las llantas.
Para acabar, no hay que perder de vista las configuraciones electrónicas que ofrecerá, como ABS en curva, control de tracción, control de salida, quick shifter en subida y en bajada, cuatro modos de conducción y hasta control de crucero. Una pieza casi de colección que solamente algunos afortunados podrán disfrutar.