Desde su creación en 2014, AEMotion ha trabajado con un objetivo muy concreto: combinar lo mejor del mundo de las motos con la seguridad estructural de los coches pequeños. Tras múltiples diseños, maquetas y pruebas de validación virtual, su vehículo, que aún no tiene nombre oficial, ya es una realidad palpable. Y no es un simple prototipo, ya se puede reservar y su comercialización será a partir de 2026, 2027 o 2028. Ya empezamos mal…
Sin duda, lo primero que llama la atención es su diseño. Compacto, cerrado, de líneas limpias y con una arquitectura única. El AEMotion rueda sobre cuatro ruedas, como ya os hemos contado, pero no gira como un coche. De hecho, se inclina como una moto.
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¿Cómo es el AEMotion?
Su sistema de basculación alcanza a tumbar hasta 35º, lo que le permite esquivar el tráfico con agilidad, mantener la estabilidad en curvas y ofrecer una experiencia de conducción totalmente distinta a la de un coche convencional. Y en lugar de un volante, el conductor maneja el vehículo con un manillar, reforzando esa sensación de pilotaje más cercana a una moto que a un automóvil.
El interior ofrece una configuración en línea. Es decir, el conductor delante y el pasajero detrás, igual que en una motocicleta. Como dato, ambos cuentan con cinturones de seguridad de cuatro puntos, algo poco habitual en este tipo de vehículos, y viajan protegidos del clima gracias a la carrocería cerrada con puertas laterales.
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Eso sí, la parte inferior de las puertas deja parcialmente expuestas las piernas del conductor, un detalle que suponemos que se mejorará en versiones futuras, o en la final de producción. Si es que llega…
Una cosa está clara. Los galos ofrecen unas cifras que no decepcionan: velocidad punta de 115 km/h, batería fija con una autonomía de hasta 200 km, más módulos intercambiables que suman otros 70 km por unidad. Es decir, una autonomía más que suficiente para cubrir los desplazamientos diarios y recargar solo un par de veces por semana en trayectos urbanos. Todo ello con cero emisiones, claro.
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El AEMotion mide solo 79 cm de ancho, lo que le permite colarse literalmente por donde pasa una moto y, además, aparca en vertical sin necesidad de caballete. Su diseño estrecho no compromete la seguridad. De hecho, emplea estructuras de absorción tipo «crumple zones» (zonas de deformación y absorción de impactos), materiales ligeros como el EPP (polipropileno expandido), y simulaciones de crash test al nivel de los estándares de la industria de la automoción tradicional. También cuenta con frenos de disco hidráulicos, con buen tacto y potencia de frenada suficiente.
La marca ha comunicado que, para poder circular con el AEMotion en Europa se necesitará el carné de coche, es decir, el B. No obstante, la empresa recomienda unas horas de formación específica para familiarizarse con el comportamiento dinámico del sistema basculante, que no es como el de una moto, pero tampoco responde como un coche.
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AEMotion no venderá el vehículo inicialmente. Van a apostar por el alquiler a largo plazo, con una cuota estimada de unos 200 euros al mes y apuntando sobre todo a usuarios urbanos, flotas compartidas o empresas de movilidad. Como os comentamos al principio, las primeras unidades “beta” están previstas para finales de este año, con entregas para clientes finales 2026 o 2027. Eso sí, la producción a gran escala, si llega, no comenzaría hasta después de 2028. ¿Eso qué es, el 2030?
Por ahora, solo está confirmado para el mercado francés, pero no sería extraño que AEMotion busque expandirse a otras ciudades europeas con problemas similares de tráfico, contaminación y espacio. Eso sí que nos suena.

Lo de AEMotion no es un experimento aislado. Forma parte de una tendencia creciente hacia vehículos urbanos más ligeros, seguros y sostenibles, que rompen con las categorías tradicionales.
Si logra cumplir sus promesas de fiabilidad, agilidad y confort, este curioso microvehículo inclinado podría convertirse en una opción real para quienes quieren olvidarse del coche, sin renunciar a cierta protección y estabilidad.
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