Fiel a su cita, el Malaysian Cub Prix vuelve a traernos las caídas más espectaculares y llamativas de las categorías que compiten en él. Este certamen se celebra mayoritariamente en circuitos urbanos, sin apenas escapatorias, con pocas protecciones más allá de viejos air-fence, pero con el valor de varias decenas de jóvenes malayos que buscan emular a Hafizh Syahrin o Zulfahmi Khairuddin y llegar al Mundial.
De hecho antes de poder llegar a los campeonatos más importantes o las copas de promoción como la Asia Talent Cup, que busca nuevos talentos al otro lado del planeta, tienen que curtirse en carreras de scooters que a pesar de su escasa cilindrada (130 cc) y un peso mínimo moto-piloto de 140 kg, cuentan con preparaciones que las hacen ser más rápidas de lo que dicta la lógica.
No cabe duda de que se trata de una idea interesante que se podría extrapolar a Europa, aunque, afortunadamente, aquí hay circuitos para poder llevarlas a cabo sin tener que volver a correr en las calles.




