Uno de los grandes problemas de las motos eléctricas es el equilibrio que hay que conseguir entre peso y prestaciones. Cuanta más autonomía queremos, mayor capacidad necesitamos y eso, normalmente, supone añadir unos cuantos kilos. Pero ¿qué pasa cuando solamente vamos a recorrer unos kilómetros por ciudad y no necesitamos toda esa energía? Pues que seguimos cargando con el mismo peso.
Precisamente eso es lo que quiere cambiar Clandestine Design Group, un estudio australiano que ha presentado la Cellcius C-01. Un concepto de hiperdeportiva eléctrica con una solución bastante peculiar: sus baterías se pueden poner y quitar dependiendo del uso que vayamos a darle a la moto. Y no hablamos de una pequeña diferencia, porque según sus creadores puede pasar de 220 a 160 kg simplemente retirando algunos módulos.
La Cellcius C-01 utiliza un sistema denominado Hex-Core, compuesto por ocho módulos de batería intercambiables, distribuidos en sus laterales. Cada uno tiene una capacidad de 3 kWh y pesa aproximadamente 10 kg, por lo que el conjunto completo ofrece 24 kWh y pesa 80 kilos.
La idea detrás de esta moto eléctrica es que sea el propio usuario el que, en función de sus necesidades, elija cuántos necesita en cada momento. Para desplazamientos urbanos bastaría con instalar dos módulos, con una capacidad de 6 kWh y un peso total anunciado para la moto de 160 kg. Si queremos realizar recorridos más largos o aprovechar todas sus prestaciones, podemos montar los ocho y alcanzar los 220 kg.
Con la configuración completa, Clandestine anuncia una potencia de 195 CV, aunque no ha detallado qué prestaciones ofrecería con menos baterías ni la autonomía disponible en cada caso.
La moto eléctrica te “presta” sus baterías para que la uses como power bank
Otra de las ventajas de este planteamiento es que no hace falta disponer de un garaje con punto de carga. Los módulos pueden extraerse y transportarse hasta casa para conectarlos a un enchufe convencional.
El proyecto contempla incluso una mochila específica para llevar las baterías y una estación de carga doméstica donde almacenarlas y recargarlas.
Pero hay más, porque las baterías también pueden funcionar como fuentes de electricidad portátiles gracias a la tecnología V2L. De esta manera, podrían utilizarse para alimentar dispositivos electrónicos durante una acampada o una jornada de trabajo, por ejemplo.
También se ha pensado en aprovechar los espacios que dejan libres los módulos retirados, con un sistema de equipaje diseñado para ocupar esos huecos.
Más allá de las baterías, la Cellcius C-01 apuesta por una configuración bastante singular. En lugar de utilizar una cadena convencional, propone una transmisión por eje fabricado en material compuesto de carbono.
La refrigeración también es diferente, con un sistema que aprovecha el efecto Venturi para canalizar aire a través de la moto y evacuar el calor. El conjunto se completa con suspensiones Öhlins regulables, frenos Brembo y una carrocería de formas angulosas que deja a la vista buena parte de sus elementos mecánicos.
Sus creadores denominan a este estilo Technical Brutalism, una filosofía de diseño en la que las propias baterías forman parte de la estética que, por decirlo de alguna manera, es peculiar y quizás no para todos los gustos.
La innovación detrás de la Cellcius C-01 ya ha recibido varios reconocimientos de diseño, entre ellos premios en los Tokyo Design Awards y los Australian Good Design Awards 2026. Pero la parte negativa es que solamente es un concepto del que no hay planes de producción ni datos reales de autonomía, precios…
Lo que sí es y de eso no hay duda, una idea peculiar.


