Jorge Prado ya puede añadir otro título a un palmarés que sigue creciendo. El español se ha proclamado campeón del SuperMotocross 450 2026, después de una final en Missouri en la que tuvo que sufrir más de lo esperado, pero que terminó resolviendo a lo grande con una victoria en la segunda manga.
El título supone, además, un paso especialmente importante en su trayectoria, y más cuando contaba con algunos detractores que esperaban con ansia el fracaso del gallego. Después de conquistar cuatro Mundiales de Motocross (2 en MX2 y 2 en MXGP) y dar el salto definitivo a Estados Unidos, Prado consigue su primer campeonato al otro lado del Atlántico, y se convierte también en el primer español que gana el SuperMotocross desde que comenzó a disputarse.
El camino hasta aquí ha sido largo y complicado. Y es que la temporada estadounidense combina primero el AMA Supercross y después el AMA Pro Motocross, dos campeonatos independientes en los que Prado fue acumulando resultados hasta terminar segundo en la clasificación combinada que da acceso a la fase final del SuperMotocross. Eso le permitió comenzar los Playoffs con 22 puntos de bonificación y, por tanto, en una buena posición para luchar por el campeonato.

¿Qué es el SuperMotocross que ha ganado Jorge Prado?
El formato puede resultar algo extraño visto desde fuera, y más si no se controla la competición al otro lado del charco. El SuperMotocross no sustituye ni al campeonato de Supercross ni al de Pro Motocross, que mantienen sus propios campeones, sino que utiliza los resultados de ambos para establecer una clasificación conjunta antes de afrontar una fase final específica.
Los 20 primeros clasificados llegan directamente a unos Playoffs en los que, la posición conseguida durante la temporada regular se convierte en una bonificación inicial de puntos. A partir de ahí se disputan dos rondas y una gran final, todas ellas con dos mangas, aunque con una particularidad importante: la primera cita reparte puntos normales, la segunda los duplica y en la final se triplican. De esta manera, llegar bien colocado ayuda, pero el campeonato se decide realmente durante estas tres últimas pruebas.
Prado supo jugar perfectamente sus cartas. Después de terminar segundo en la primera cita de los Playoffs, ganó la segunda y se presentó en la gran final con la placa roja y 16 puntos de ventaja. Una diferencia interesante, pero que no era definitiva teniendo en cuenta la cantidad de puntos que estaban en juego en Missouri.
La primera manga no empezó como hubiera querido el español. Una mala salida le hizo perder posiciones, llegando a rodar alrededor del décimo puesto mientras Haiden Deegan se colocaba al frente. Prado tuvo que remontar y terminó cruzando la meta en quinta posición, mientras que su principal rival conseguía la victoria.

Con el sistema de puntos triples de la fina la cosa se apretaba mucho más. La ventaja con la que Prado había llegado quedaba seriamente reducida, y la segunda manga se convertía prácticamente en una carrera por el campeonato.
Esta vez, sin embargo, Prado salió primero, tomó el mando desde el inicio y comenzó a marcar el ritmo mientras Deegan trataba de mantenerse cerca. El estadounidense fue reduciendo la diferencia en los últimos compases y llegó a meter presión al español, pero Prado aguantó y cruzó la meta en primera posición cuando más lo necesitaba.
El resultado combinado de 5-1 dejó a Prado segundo en la clasificación de la noche, por detrás del 1-2 conseguido por Deegan, pero los puntos fueron suficientes para asegurar el objetivo realmente importante. El español terminaba el SuperMotocross 450 con siete puntos de ventaja, y se proclamaba campeón en su primera participación completa en los Playoffs.
El título pone, además ,el broche a una temporada en la que Prado ha ido creciendo progresivamente en Estados Unidos. Sumó podios tanto en Supercross como en Pro Motocross, consiguió cerrar este último campeonato ganando en Ironman, y llegó a la fase decisiva del SuperMotocross en el mejor momento posible.
De esta manera, Prado sigue haciendo historia y mirando de reojo a la posibilidad de lograr el título de Supercross, algo para lo que se necesita no solamente ritmo y técnica, sino también la suerte necesaria para que, si se falla, no haya una lesión seria que te deje fuera de combate.



