Prueba Moto Morini X-Cape 1200
129 CV, un bicilíndrico en V de 1.187 cc, componentes de primer nivel y una electrónica super completa por 11.990 euros. Así es la carta de presentación de la La Moto Morini X-Cape 1200 que llega para hacerse un hueco entre las grandes viajeras, con una propuesta que combina diseño potencia, confort y un precio difícil de ignorar.
La X-Cape 1200 es sin duda buque insignia de Moto Morini. Su estética impone. Y lo es no solo porque a nivel de equipamiento lo trae prácticamente todo sino, sobre todo, porque va un paso más allá en las prestaciones y su comportamiento dinámico.
Prueba Moto Morini X-Cape 1200: Grande, sí, pero accesible
Por dimensiones, presencia y volumen, puede parecer una moto reservada a pilotos con mucha experiencia o una envergadura considerable. Sin embargo, basta con subirse a ella para comprobar que esa primera impresión no es en un problema.
Con una altura de 1,80 se llega con los dos pies al suelo fácilmente. El asiento, situado a 840 mm del suelo, cuenta con una zona central relativamente estrecha que facilita el apoyo y ayuda a controlar la moto en parado.
Es un detalle importante en una motocicleta de este tamaño. Poder maniobrar con confianza, moverla al aparcar o gestionar una parada en pendiente aporta una tranquilidad que se agradece en el uso diario. Los pilotos de menor estatura tendrán que valorar su propia ergonomía, pero el diseño del asiento juega a favor de la accesibilidad.
Una vez en marcha, la posición de conducción confirma su vocación viajera. Las rodillas quedan en una posición natural, próxima al ángulo recto, mientras que el tronco se mantiene erguido y los brazos descansan en una postura cómoda. Todo invita a pasar horas sobre ella sin que el cuerpo tenga que adaptarse a una posición forzada.
Prueba Moto Morini X-Cape 1200: Protección y confort para viajar
Moto Morini ha trabajado especialmente bien la protección aerodinámica. El propipo depósito de 24 litros cubre buena parte de las piernas y protege la zona central del cuerpo, mientras que la pantalla regulable desvía eficazmente el aire del pecho, el cuello y la cabeza.
Con mi estatura, la visibilidad por encima de la pantalla es buena y no he apreciado deformaciones que dificulten la conducción incluso al circular con ella elevada. Es una solución que permite ajustar la protección a las preferencias de cada piloto y a las condiciones del viaje.
El confort no se limita a la aerodinámica. El asiento, tanto para el conductor como para el pasajero, está pensado para recorrer kilómetros. Es mullido y confortable y si hace frío solo tendrás que “calefactarlos” pulsando un botón. También trae puños calefactables con diferentes niveles.
La X-Cape 1200 transmite esa idea de moto con la que uno puede salir por la mañana y pasar el día entero en carretera sin estar deseando bajarse. Su terreno natural son los viajes por asfalto, pero también tiene recursos para afrontar alguna escapada fuera de él.
Prueba Moto Morini X-Cape 1200: También sabe salir del asfalto
Aunque su planteamiento es claramente asfáltico, la X-Cape 1200 no renuncia a las pistas y los caminos sencillos. De hecho, su ergonomía permite conducir de pie con bastante naturalidad.
Los estribos quedan bien situados, las piernas no interfieren con elementos del carenado y los retrovisores no molestan al adoptar una posición más adelantada. Tampoco la pantalla interfiere con el casco cuando desplazamos el cuerpo hacia delante ya que tiene ese diseño tipo rally, que a mí particularmente me parce muy acertado.
No estamos ante una moto concebida para afrontar rutas de enduro o un uso intensivo fuera de carretera. Su tamaño, peso y orientación la sitúan en otra categoría. Pero para abandonar el asfalto, recorrer una pista compacta o enlazar carreteras secundarias con algún tramo de tierra, la postura de conducción y el modo específico de conducción off-road te lo van a permitir. Además el control de tracción es desconectable, detalle clave para conducción en pista.
Prueba Moto Morini X-Cape 1200: Una parte ciclo a la altura
Si hay un apartado que merece una valoración especialmente positiva, es la parte ciclo. La X-Cape 1200 recurre a suspensiones Kayaba con un tarado más duro de lo habitual en Moto Morini. El concepto, a pesar de ser rutero, también tiene tintes muy deportivos ya que el motor incita a correr bastante y el resto de la parte ciclo está a la altura.
En el tren delantero encontramos una horquilla invertida de 180mm, acompañada de un equipo de frenos doble mordido por pinzas radiales monobloque de Brembo de cuatro pistones. Las bombas de freno y embrague también son radiales, un conjunto que transmite una clara apuesta por las prestaciones.
La frenada es súper contundente y tiene un tacto inmediato que tendrás que dosificar con precisión. Nada de medias tintas. Frena mucho y bien. Y las suspensiones responden sin ofrecer rebotes bruscos o un hundimiento de horquilla excesivo.
El chasis combina acero y aluminio, mientras que el basculante está fabricado íntegramente en aluminio. Una configuración que busca conjugar rigidez, resistencia y un comportamiento acorde con las prestaciones del motor.
Las llantas de radios, de 19 pulgadas delante y 17 detrás, le dan ese aspecto de “overlander” tan buscado en las grades trail…
La guinda del pastel la pone su doble escape que nos seduce por su espectacular sonido, con un tono grave y bronco, tal vez pasado de decibelios… la experiencia de conducción es salvaje.
Prueba Moto Morini X-Cape 1200: El motor Corsa Corta EVO, carácter italiano
El corazón de la X-Cape 1200 es un bicilíndrico en V a 87 grados de 1.187 cc, capaz de desarrollar 129 CV y 106 Nm de par máximo. Son cifras que permiten competir con las grandes marcas europeas de tú a tú sin pestañear.
Este propulsor tiene detrás una historia muy particular. Su arquitectura Corsa Corta, una expresión italiana que significa «carrera corta», está ligada al trabajo del mítico ingeniero Franco Lambertini y a dos etapas clave en la historia de Moto Morini.
En los años 70, Lambertini fue el responsable del motor de la legendaria 3 ½, uno de los modelos más emblemáticos de la marca. Décadas después, a principios de los 2000, volvió a ponerse al frente del desarrollo de un nuevo bicilíndrico en V de gran cilindrada, que acabaría dando vida a modelos tan importantes como la Corsaro 1200 y la Granpasso. Un motor con historia que hoy evoluciona para dar vida a la nueva X-Cape 1200.
El motor se desarrolló originalmente con una configuración que buscaba combinar altas prestaciones y una respuesta especialmente viva. Su disposición a 87 grados lo diferencia de los bicilíndricos en V a 90 grados italianos más habituales, mientras que su diseño compacto y sus cotas (diámetro es de 107 mm y la carrera, de 66 mm) lo hacían tener una respuesta inmediata y brutal.
En sus primeras versiones llegó a ofrecer alrededor de 140 CV, sin las mismas restricciones electrónicas y de homologación que encontramos hoy. La evolución actual mantiene buena parte de esa personalidad, pero incorpora la gestión necesaria para cumplir con las normativas, de ahí su apellido “EVO”.
No es un motor que destaque precisamente por su eficiencia. Si se conduce con alegría, el consumo puede situarse en torno a los 7-8 litros cada 100 kilómetros. El depósito de 24 litros ayuda a compensarlo, aunque conviene tener presente este dato si nuestro plan es encadenar grandes etapas de viaje.
A cambio, tenemos un propulsor con una entrega contundente, una sonoridad característica y una personalidad que lo distingue dentro su cotegoría. A los mandos es divertidísimo y encontramos una franja óptima de rendimiento entre las 5.000 y 1.000 rpm.
También merece la pena detenerse en su construcción. El bloque presenta una arquitectura integrada, conocida como cárter tipo túnel, que permite alojar buena parte de los conductos y elementos auxiliares en el propio conjunto del motor. El resultado es un diseño limpio y compacto, con ese cuidado por las formas que asociamos a la tradición industrial italiana.
Prueba Moto Morini X-Cape 1200: Electrónica para aprovechar sus prestaciones
Con 129 CV y 106 Nm de par, la potencia necesita una gestión electrónica a la altura. Moto Morini confía en Magneti Marelli para la gestión del motor y en una unidad de medición inercial (IMU) que permite adaptar la intervención de los sistemas de asistencia a los movimientos y la inclinación de la moto.
La X-Cape 1200 ofrece tres modos de conducción. Cada uno parte de una configuración específica, pero el piloto puede ajustar distintos parámetros para adaptar la respuesta de la moto a sus preferencias.
Esta posibilidad de personalización es uno de sus puntos fuertes. No se trata únicamente de seleccionar un modo más suave para la lluvia o uno más deportivo para una carretera de curvas. También podemos intervenir en el control de tracción y modificar su nivel de actuación, dentro de las opciones disponibles en cada configuración. La IMU aporta información sobre la inclinación y el movimiento de la moto, lo que permite gestionar las ayudas electrónicas teniendo en cuenta las condiciones reales de conducción. La entrada del TCS es bastante suave y aunque se percibe, no es de las que anulan la aceleración.
El ABS en curva, firmado por Bosch, completa el paquete de seguridad. Este sistema más que probado aporta un plus de confianza ya que analiza la inclinación de la moto para modular la frenada y reducir el riesgo de pérdida de adherencia al frenar mientras estamos trazando una curva. Por mucho que aprietes la maneta en la curva solo dejará actuar sobre los frenos con la intensidad justa para no perder el tren delantero.
Prueba Moto Morini X-Cape 1200: Pero… ¿cómo va? ¿Está a la altura de sus rivales?
Sin lugar a dudas tenemos entre las manos una moto divertida por su potencia pero segura y eficaz por su parte ciclo. La X-Cape 1200 es de esas monturas que te sacan constantemente la sonrisa porque ciertamente va muy bien y obedece con precisión a tus mandatos.
Su volumen no es problema a la hora de subir puertos o encarar curvas cerradas. Su hábitat son curvas más abiertas y paellas que te permiten una buena inclinación. Ahí se encuentra en su salsa y te saca de un ápice a otro como un tira líneas. Su peso le da un aplomo que me gusta en este tipo de carreteras aunque te penaliza, como es lógico al parar.
Trae de serie quick sifther de subida y bajada, detalle que suma un plus de diversión… es realmente efectivo entre las 4.000 y 10.000 rpm, que también es la franja donde el motor saca todo su potencial y va más fino.
En autopista vas realmente confortable. Tiene control cruise, y todo tipo de detalles que mejoran tu vida a bordo. Pero sobre todo la protección aerodinámica y sus bajas vibraciones es en lo es en lo que más destaca. Dan ganas de recorrer mundo con ella.
Es en este ambiente rutero donde sus gadgets de detección de vehículos y su radar de puntos muertos es super práctico. Funciona especialmente bien mostrándonos testigos luminosos en la pantalla y nos da una seguridad fabulosa.
Lo que tiene de apasionante su sonido también puede ser uno de sus puntos en contra. Es tan contundente que puede llegar a ser molesto si no tienes tolerancia a los altos decibelios.
En cuanto a su pantalla digital Moto Morini sí ha dado un paso adelante respecto al resto de la gama. Mejora mucho la navegación, es más intuitiva y práctica ofreciéndonos muchísima información de la moto y permitiéndonos entrar en sus menús cómodamente. Su sistema de navegación y la opción del Mirror Link son detalles que el usuario viajero valorará. Incluso incorpora a través de la app de la marca una cámara frontal para grabar tus aventuras…
Otro punto importante es su buena iluminación. De noche su potente frontal LED nos ofrece una visibilidad sorprendente que se complementa a la perfección con sus luces de giro que iluminan la cuneta interior de tu trazada.
La respuesta a la pregunta es que sí está a la altura de sus rivales. Tal vez no sea tan refinada como las grandes trail consolidadas pero su precio justifica con creces ese escalón.