Una de las señas de identidad del YARD Built es que los preparadores tienen prohibido cortar o añadir partes al chasis, con el fin de que una vez se pongan a la venta los kit, cualquier poseedor de ese modelo de motocicleta pueda convertir la suya y, posteriormente, devolverla a su estado original. En el caso de la preparación de Kingston Customs cobra especial relevancia por los cambios tan agresivos de geometría que han conseguido, únicamente, con la modificación de la suspensión y el diámetro de llantas y neumáticos.
Para su realización, se ha recurrido tanto a piezas fabricadas a medida como a componentes de la industria auxiliar. Lo más llamativo y seguro que ya habéis reparado en ello, son dos componentes que se encuentran en la parte frontal y forman parte de la seña de identidad de Dirk Oehlerking: la bujía situada sobre la tija superior y la visera amarilla encima del faro, procedente de unas gafas de motocross que hace las veces de pequeña pantalla parabrisas.
De su taller han salido piezas tan diversas y llamativas como la tapa del filtro completamente abierta, el asiento monoplaza estilo cafe-racer cosido a mano, los soportes de las estriberas, las palancas de cambio y freno, el velocímetro, etc.
De fabricantes externos nos encontramos con manillar y latiguillos LSL, indicadores y puños Motogadget, luces traseras Highsider y como detalle, unas estriberas de motocross que proceden de la gama WR/YZ de la marca de Iwata.
Los neumáticos con banda blanca los firma Shinko sobre unas bonitas llantas de radios abrazadas por una suspensión completamente personalizada. En la vista lateral, el escape Megaphon y su colector trasero crean un bonito efecto con la caja de la batería, que parece así seguir hasta más allá de su conexión al cilindro.
Por supuesto y para rematar el conjunto, la pintura negra se ha trabajado para que guarde el look de competición de Yamaha, con la sucesión de cuadros (denominados Speedblock) sobre el depósito y el dorsal con el número 103 sobre el afilado colín.







