El Wärtsilä RTA96-C no es un motor cualquiera. Es, literalmente, el motor diésel náutico o industrial, más grande del mundo. Se trata de un mastodóntico coloso de 14 cilindros en línea, dos tiempos, sobrealimentado y diseñado para propulsar, por ejemplo, cargueros transoceánicos. Como te podrás imaginar, sus cifras son simplemente delirantes.
108.920 cv de potencia máxima, 7,6 millones de Nm de par motor, 27 metros de longitud, 13 metros de altura y un peso de más de 2.300 toneladas. Por cierto, en el vídeo de aquí abajo no te pierdas el sonido del motor funcionando a partir del minuto y 36 segundos.
- Amplía información: ¿3.000 euros por un casco? Así es la locura de Balenciaga y Alpinestars

Como dato, cada cilindro mide casi un metro de diámetro y tiene una carrera de 2,5 metros. Para que te hagas una idea, los ingenieros pueden entrar dentro del cilindro y trabajar en él mientras el motor está en marcha. Sí, así de grande es.
Además, presume de una eficiencia térmica superior al 50%, una cifra que ni los motores más avanzados de MotoGP o F1 pueden soñar alcanzar. Este titán ha sido considerado por algunos como una de las verdaderas «siete maravillas del mundo moderno«.

Últimas noticias sobre Wärtsilä
Con semejantes credenciales, no es extraño que algunos motoristas y algún que otro bromista con Photoshop, hayan fantaseado con lo impensable: una moto propulsada por un Wärtsilä RTA96-C. A nuestros compañeros, cuando surgió la oportunidad de entrevistar a Hakan Agnevall, presidente y CEO de Wärtsilä, la pregunta era obligada: ¿Cuándo veremos este motor en una moto?
La respuesta fue un jarro de agua fría. “Va a ser complicado. De hecho, imposible. Wärtsilä vendió su división de motores de dos tiempos en 2015, como parte de un giro estratégico hacia la descarbonización y el almacenamiento energético. Hoy en día, los derechos y desarrollos del RTA96-C pertenecen a la firma suiza WinGD”.

Pero por si algún chalado consigue uno, o un despiece, montar un Wärtsilä RTA96-C en una moto no es precisamente un proyecto de fin de semana. Habría que resolver problemas imposibles como, por ejemplo, el chasis. No podría salir de ninguna fábrica actual. Quizá buscar acero naval en el mercado de segunda mano.
Dispuestos a imaginar. En un scooter… una Vespa valdría perfectamente. Menuda presencia tendría el scooter italiano. Eso sí, probablemente superaríamos a todos en consumo, confort y hasta en plazas de aparcamiento. Pero, ¿y la presencia? ¿Y el respeto en el semáforo? ¿Quién se atrevería a discutir contigo si llegas en una Wärtsiläcycle?
- Amplía información: Este chalado ha metido un turbo a su minimoto diésel comprada en Amazon. Es una locura

Al fin y al cabo, no es solo una cuestión de funcionalidad. Es amor por la mecánica en su forma más salvaje y exagerada. Aunque nunca la veamos rodar, la idea de una moto con el motor más bestial jamás construido seguirá ocupando un lugar en el imaginario colectivo de los más fanáticos del metal y la combustión.
Una locura técnica. Una pesadilla logística. Una fantasía gloriosa. Y, por desgracia, solo eso. Una fantasía.
- No te pierdas: Ferrari revive la locura de Honda con pistones ovales

